La recomendación de esta semana es una de las aperturas más sonadas en lo que va de año. No nos extraña para nada, porque con Bar de Fuegos estamos ante uno de esos proyectos en los que se disfruta, y mucho, pidas lo que pidas. No en vano, su chef ejecutivo es el argentino Mauricio Giovanini, quien consiguió una estrella Michelin en su restaurante Messina (Marbella), y de quien ya te hablamos en nuestra visita a La Pizzería.

Desde mayo de este año, este restaurante en pleno barrio de Chueca está dando mucho que hablar, gracias a una propuesta donde la leña, el carbón, y sus brasas, son las auténticas protagonistas. Productos del mar, de la tierra, y carnes en diferentes formatos se las ven cara a cara con una parrilla que dominan perfectamente, en la que utilizan cinco métodos de cocción diferentes.

En su carta, vas a encontrarte muchos platos, y todos ellos más que sugerentes. Entrantes como su Chipá, sus Nems de langostinos, o el Poori de Calamar; Ensaladas como La Buena, o Don Rescoldo, Bocadillos parrilleros, Burgers, Pizzas, diferentes cortes de carnes (claro está), Pescados, 5 sides para acompañar a los principales que quieras, y finalmente, unos postres que de solo leer sus nombres pierdes la cabeza.

En Bar de Fuegos la idea es compartirlo todo y divertirte haciéndolo, y eso fue precisamente lo que hicimos, te lo contamos plato a plato.

Empezamos con unas melosas bolitas rellena de mandioca (yuca) y queso, sus Chipá (marca de la casa de todos los restaurantes de Mauricio, y típico del norte de Argentina) y unos Nems de langostinos, rollitos de pasta de arroz con langostinos y verduras, acompañados de una espectacular salsa agripicante. En la base, una lechuga, cilantro y menta, nem, salsa y por encima otra lechuga (como si fuera un Saam, pero recubierto de otra hoja verde). Ya solo por esto, merece la pena la visita.

Después, uno de los platos más solicitados en Bar de Fuegos, su Coliflor a la brasa con especias, maíz deshidratado y tostado, crema de queso, salsa kimchi y lascas de parmesano. Absolutamente adictivo este plato, tanto si te gusta la coliflor, como si no, tienes que probarla.

Nos costó mucho elegir entre su sección de entrepanes, pero finalmente nos decantamos por lo que es, según nos cuentan, un caballo ganador en Bar de Fuegos. El Serranito de presa, con huevo a la plancha, presa a la parrilla, jamón serrano y pimento verde (también a la parrilla), acompañado de boniato frito. Otro plato más para perder el sentido.

No quisimos dejar de probar un pescado (solo tienen dos en carta), y nos tiramos a por el Rodaballo a la parrilla (totalmente limpio y en su punto clavado de cocción), acompañado de verduras a la brasa, berenjenas, pimientos rojo y amarillos, y cebolla, con orégano y salvia por encima.

Y por último, tampoco nos íbamos a ir sin catar una carne, y esta fue su Lomo alto argentino, acompañado de chimichurri casero y algunos de sus sides. La gracia es acompañarlo de varios sides (tienen 5 diferentes en carta). Esto nos gusta mucho, y va un poco en la misma línea de otra de nuestras recientes visitas, Mano de Santa, donde los acompañamientos también cobran especial importancia.

En los postres, no baja el nivel de Bar de Fuegos. Pedimos el Budín de brioche y coco, acompañado de dulce de leche, que es como un flan de brioche y coco. Y también la Tarta cremosa de chocolate (sin harina) con helado de vainilla, que viene a ser como un brownie super sabroso. Este último tienes que catarlo también.

La verdad es que nos llevamos una muy grata sorpresa con Bar de Fuegos. Está claro que su buena acogida en Madrid está muy justificada, pues todo lo que hemos probado en la primera de muchas visitas (nos dejamos mucho en la carta por probar, las burgers, sus pizzas…) nos ha gustado, y mucho. Desde sus entrantes, hasta los postres, nos encontramos con una sólida propuesta gastronómica, con el sabor a brasa como hilo conductor. Productos bien elegidos, y bien tratados en sus parrillas, sencillo y efectivo, cosa que se realmente agradece. Con un servicio de sala más que atento, a cargo de Cecilia Álvarez, y un ticket medio que ronda los 30-35 por persona, se nos antoja una de las mejores opciones (junto con Tatema, o Fayer, por ejemplo) para comer buena cocina «a la brasa» en Madrid. Ojo, importante, abre todos los días de la semana.

Por si quieres seguirles la pista en Instagram, aquí te dejamos el perfil de Bar de Fuegos.

C/ Barbieri, 7.

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David

David

Buena dentadura, estómago de hierro, casi dos metros y un metabolismo maravilloso... una máquina de comer. Alguien tiene que hacerlo, así que como y bebo como loco para después contártelo y que vayas a tiro hecho.

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