Casi año y medio había pasado desde nuestra última escapada gastronómica (al maravilloso Echaurren de Francis Paniego), y ya sabemos todos quién es el culpable… Pero como no hay nada mejor que recuperar los buenos hábitos, hemos viajado de nuevo, esta vez a dos horas y media de Madrid, para ir a conocer un destino que desde ya se ha convertido en imprescindible, Cañitas Maite.

Y es que en Casas Ibáñez, un pequeño pueblo de Albacete, dos jóvenes chefs, Javier Sanz y Juan Sahuquillo (con experiencia en restaurantes de la talla de Casa Marcial, Mugaritz, o Atrio, entre otros), están haciendo un trabajo absolutamente espectacular que está en boca de todos, y no es para menos.

Durante este año 2021 ya se han hecho con el premio a la Mejor croqueta de jamón ibérico (una de las mejores que hemos probado nunca), así como el Premio al Cocinero revelación 2021 en Madrid Fusión. Tras haber conocido su casa, estamos seguros de que a estos chicos les quedan aún muchos reconocimientos por llegar.

En lo relacionado con su propuesta gastronómica, tienen una carta de barra, la opción más informal y divertida; la carta de producto; y por último otra de sus especialidades, los arroces. Como queríamos probarlo todo, nos escapamos un sábado para comer la carta de producto, cenar la de barra, y comer al día siguiente un arrocito de la casa. Amigos, este es EL PLAN. Os contamos en detalle.

Empezamos el primer día con la carta de producto (todo un recorrido por los mejores productos nacionales cocinados con sus técnicas) con el plato insignia de la casa desde los comienzos, cuando su abuelo era quien se encargaba. Una Anchoa XXL sobre mantequilla de oveja, sobre pan brioche también marcado con mantequilla de oveja.

Seguimos con los Corazones de alcachofa baby confitados, con yema de huevo de corral, y láminas de papada ibérica Joselito.

Más producto, bestial. Como estos Espárragos de Tudela, confitados y marcados en mantequilla, están ligados con una salsa holandesa con limón quemado en brasa y miel, finalmente, trufa de verano rallada por encima.

Habitas del maresme, con centolla y reducción de jugo de gallo castellano.

Después, un plato para el recuerdo. Chantarelas glaseadas con jugo de caza menor, en la base una crema de patata a la brasa, y por encima, de nuevo, papada Joselito.

Carabinero de Huelva, untado con manteca de orza (donde fríen los chorizos y los lomos), y acabado a la brasa.

Mero negro del cantábrico, acompañado de un «pilpil de bosque» (de setas deshidratadas), con brotes, hinojo y ramallo de mar.

Acabamos con dos carnes, ambas con la firma Joselito. Presa de cerdo ibérico a la brasa, con pisto casero, y Lomo bajo de vaca madurada, con pimiento ligado con grasa de buey, y molleja con 21 días de maduración.

De postre, dos obras de arte que redondean la primera experiencia en Cañitas Maite. Un Flan de nata fresca, con sabor y textura espectaculares, y una Torrija caramelizada de brioche con helado de pino (que también hacen ellos de forma artesanal).

De noche, probamos otra de las propuestas ganadoras en Cañitas Maite, su Carta de Barra. Pequeños bocados, casi todos ellos para comer con la mano y de uno o dos bocados. Homenaje a la matanza, oreja de cochinillo, gofre de patatas bravas, donut de rabo de toro, Saam de cochinillo y cigala… Tapeo divertido, cuidado al detalle, con una increíble relación calidad-precio (ninguna tapa supera los 6 euros).

Tras pasar una noche en su Hotel Boutique Cañitas SPA, al día siguiente teníamos que probar sus famosos arroces. Nos dejamos recomendar, y nos volvieron a noquear con su Arroz de chuletillas lechal con alcachofas. Cada arroz tiene su propio sofrito (con unas reducciones brutales), y sus propios tiempos de cocción. Lo que tocan estos tíos lo convierten en oro. Solo por el arroz, ya está justificada la escapada.

De postre, «Tu primer beso», una namelaka de vainilla de Madagascar y pimienta rosa, encapsulado en un baño de chicle de fresa, debajo unos polvos de frambuesa liofilizada.

Disfrute máximo en todas y cada una de las propuestas de Javier Sanz y Juan Sahuquillo. Para probar todas ellas, la recomendación es que te escapes al menos una noche a Albacete (2 horas y media), para probar la carta de producto en la comida, cenar con el tapeo «pro» de la carta de barra, y antes de volver a Madrid, comer al día siguiente un arroz espectacular.

Producto de primera, sabores reconocibles, interesantes técnicas, mucho carácter y las ideas muy claras. Estas son las premisas sobre las que construyen este sólido proyecto, con varias décadas de recorrido, cuyas riendas están más que bien cogidas por estos dos jóvenes cocineros. En cuanto a los tickets, la carta de barra no superará los 40 euros, en la de producto tienes un menú degustación por 65 euros/persona aunque puedes optar por pedir a la carta y pagar algo menos, y el arroz sale a 24 euros/persona.

Si aún no lo conoces, haznos caso, Cañitas Maite tiene que ser, obligatoriamente, tu próxima escapada gastronómica.

Por si quieres seguir la pista del Hotel Restaurante Cañitas Maite en Instagram, aquí mismo te dejamos su perfil.

Calle Tomás Pérez Úbeda, 6. Albacete.

967 461 054

David

David

Buena dentadura, estómago de hierro, casi dos metros y un metabolismo maravilloso... una máquina de comer. Alguien tiene que hacerlo, así que como y bebo como loco para después contártelo y que vayas a tiro hecho.

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