Hacía tiempo que no visitábamos una casa de comidas de corte tradicional del nivel de la que te recomendamos esta semana. El viernes pasado conocimos, por fin, un proyecto al que le teníamos muchas ganas. Un restaurante que, tras 7 años de recorrido en Madrid, esta en plena forma y se nos antoja como un destino fundamental para todos los amantes de la cocina de producto, sencilla y hecha con mucho cariño. Ni más ni menos. Te hablamos de Villoldo.

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Este restaurante llegó a Madrid como una sucursal de la casa madre, el Hotel Restaurante Estrella del Bajo Carrión (Palencia), y a los pocos meses de aterrizar en la capital, ya contaba con fieles adeptos. No es de extrañar, pues las responsables del disfrute en Villoldo son las hermanas Pedrosa, Mercedes (en sala) y Pilar (en cocina), y ambas lo bordan en lo suyo. No en vano son poseedoras de un Sol Repsol.

En cuanto a la carta, en el restaurante Villoldo te vas a encontrar una selección de platos tradicionales, muchos de ellos con más de 40 años de historia. Recetas de siempre, elaboradas con materias primas que en la mayoría de los casos pertenecen a pequeños productores de pueblos de la zona palentina. Aquí hay que hacer especial mención a sus platos de Verduras: Pimientos, Berenjena, Menestra, o Alcachofas, entre otros; a sus Platos de Cuchara: las Alubias son soberbias; y claro está, a Carnes como su Paletilla de Lechazo entreasada.

Sobre el espacio, su sala no es muy grande, pero sí es muy agradable. Decoración sencilla y hecha con buen gusto, más o menos como lo que te vas a encontrar en cada plato que prepara Pilar, y en cada explicación de su hermana Mercedes. Aquí todo funciona a la perfección, y nada sucede por casualidad. Ya mismo pasamos a contarte lo que pedimos.

Empezamos con un aperitivo, una Tapa de cocido castellano con ravioli de berza con en relleno dentro, fideos de arroz fritos, y bañado con un caldito de cocido. Este plato pertenece a un Menú Degustación de matanza, que hacen en su pueblo todos los años y que esta semana, del 15 de febrero, estará disponible también en Madrid a un precio de 47 euros y a mesa completa (por si te interesa).

Después, uno de los hits de Villoldo desde sus comienzos. El Pimiento morrón asado de la zona de Cerrato (Palencia). En septiembre (en la época) los asan en su pueblo, en Villoldo, lo envasan al vacío y aquí lo tienen para degustarlo durante todo el año. Con un poco de aceite, y sal, con mucho sabor a leña de encina. Tienes que pedirlo, es obligatorio.

Alcachofas de Tudela, laminadas y fritas, acompañadas de una crema de verduras y crujiente de jamón.

Seguimos con unos Puerros de Sahagún (peculiares al ser más blancos, los tapan con tierra, y más dulces), cocidos con una vinagreta de mostaza. Delicadísimos.

Después, una maravilla tan sencilla como sabrosa. Huevos fritos con patatas y trufa laminada.

Aún noqueados por el anterior, continuamos con otro platazo. Las Alubias de Saldaña (de la zona del Carrión). Un plato que llevan trabajando desde hace 45 años, cuando comenzaron en el Hotel de Palencia. Las llaman alubias viudas, porque van sin chorizo, solamente con laurel, aceite, pimentón y una majada.

Y acabamos con la Paletilla de Lechazo Churro. Para su elaboración, y siguiendo la tradición Palentina, en Villoldo lo entreasan, es decir, es un asado pero elaborado en cazuela. Según se dora, el lechazo suelta su jugo, no tiene más. Es verdaderamente un espectáculo.

De postre, dos joyas que para nada bajan el nivel, al contrario. Helado de queso fresco de oveja, muy cremoso, con una infusión de frutos rojos, y un Arroz con leche «como en Villoldo». Impresionante.

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Como sabes, por aquí llevamos más de 8 años recomendándote solo los restaurantes que nos gustan, a los que volveríamos sin dudarlo.Y en el restaurante Villoldo repetiríamos una vez a la semana. Aquí te van a dar de comer parte de su historia, de sus raíces, de su tradición palentina. Vas a encontrar sabores auténticos y productos espectaculares, elaborados con la sencillez que ellos merecen. Cocina hecha con amor (Pilar es una fuera de serie), honesta y también emocionante. Cada plato te tocará la fibra, y hará que según sales por la puerta quieras volver más pronto que tarde. Con un ticket de 50 euros por persona, es uno de esos restaurantes que desde ya se cuelan en nuestra lista de infalibles, porque vayas con quien vayas, y cuando vayas, en Villoldo tendrás la tranquilidad de saber que vas a triunfar.

Por si quieres seguirles la pista más de cerca, aquí os dejamos el perfil de Instagram del restaurante Villoldo.

C/ Lagasca, 134.

David

David

Buena dentadura, estómago de hierro, casi dos metros y un metabolismo maravilloso... una máquina de comer. Alguien tiene que hacerlo, así que como y bebo como loco para después contártelo y que vayas a tiro hecho.

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