Hay sitios a los que vuelves una vez, luego otra, y cuando te quieres dar cuenta ya forman parte de tu mapa fijo de restaurantes en Madrid. Eso es exactamente lo que nos ha pasado con Nanako.
La primera vez que hablamos de ellos fue en 2021, cuando acababan de arrancar en Chamberí, y desde entonces hemos vuelto bastantes veces. Lo interesante es que, con cada visita, la sensación ha sido la misma. Se come muy bien, pero además ha ido evolucionando, afinándose y encontrando cada vez más su sitio dentro de la enorme oferta de restaurantes japoneses en Madrid.
Detrás sigue estando al pié del cañon Ariel D’Avila, a quien ya seguíamos antes de Nanako, desde aquella etapa en el Mercado de la Cebada. Y se nota que hay una cocina cada vez más madura, más segura y más sólida, pero sin perder frescura ni esa mezcla entre sushi y robata (parrilla japonesa) que desde el principio marcó bastante la personalidad de la casa.
En cuanto al sushi, Nanako es muy fiable. Buen producto, cortes bien tratados y un arroz con textura, sabor y temperatura perfectos. Destila personalidad, con piezas de sushi sin fuegos artificiales, y con un estilo minimalista que es la base de todo. La robata también suma, aportando ese punto más cálido y variado, completando la propuesta.
Su Menú Omakase (tienen tres diferentes: 75€, 85€ y 95€), es la mejor forma de entender la propuesta, y es lo que probamos también en esta ocasión. Nos ponemos en manos y dejamos que vaya construyendo el menú. Te lo contamos como siempre, plato a plato.
Empezamos con un Sashimi variado, que Ariel prepara según mercado.
Y comenzamos el festival de nigiris con dos obras de arte. Nigiri de calamar de potera, y Nigiri de lubina con shiso, limón y sal.
Nigiri de hamachi (de mis favoritos), y Nigiri de vieira con mantequilla tostada.
Nigiri de salmón a la brasa con cebolla quemada, y Nigiri de Otoro con Kizami wasabi.
Gunkan de erizo (tremendo).
Y acabamos con Nigiri de atún con tuétano flambeado (otro de los musts en Nanako), y Nigiri de wagyu A5 con mostaza japonesa.
Y seguimos con tres platos más, ahora elaborados en su Robata. Zamburiñas, Ternera al estilo brasileiro, y Pluma ibérica con salsa de jalapeños y anacardos, y cebolla encurtida.
Acabamos por todo lo alto, con su famoso (y con razón) Mousse de maracuyá con fresas confitadas. Lo hemos intentado replicar en casa, pero no sale igual.
Resumiendo, Nanako es uno de esos japoneses en Madrid a los que siempre apetece volver. Hemos ido muchas veces desde aquella primera visita, y hoy diría que está incluso a un mayor nivel. El arroz que trabajan es de los mejores que hemos probado, y con él como base, la sencillez con la que tratan cada pescado que lo corona es parte de su identidad. Las elaboraciones a la robata, además, completan muy bien la experiencia. El menú omakase sale a 95€/persona. Para repetir una y mil veces.
En este enlace tienes la web del restaurante Nanako, y en aquí puedes seguirles en Instagram.
C/ Raimundo Lulio, 24.








