Habíamos escuchado rumores sobre este pequeño paraíso en Teruel. Una torre medieval del siglo XV, y una antigua casa familiar del siglo XIX reconvertidos, en 1995, en un precioso hotel en medio del campo. Pero por muy buenas que eran estas referencias, no nos podíamos llegar a imaginar lo realmente mágico que es el Hotel La Torre del Visco.

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Allí nos escapamos a pasar el fin de semana, atraídos en primer lugar por la paz que prometía el enclave, y en segundo, e importantísimo para nosotros y para ti, porque según habíamos oído, allí mismo producían su propio aceite (en la finca tienen 2000 olivos de variedad empeltre, muy común en el Bajo Aragón), y trabajaban en su invernadero y el huerto de cultivo ecológico para conseguir verduras y frutas para su restaurante gastronómico, El Visco.

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El viaje desde Madrid no es corto, hablamos de 4 horas y media, pero ojo, cuando llegas allí, entras en el hotel sin pasar por recepción (aquí la experiencia es muy diferente), y te cuentan la historia del hotel mientras observas sus jardines de rosales y ese paisaje de montaña… respiras profundo, escuchas con atención, y sabes que has hecho maravillosamente bien acercándote hasta allí.

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Además de sus jardines, sus diferentes terrazas, su piscina, sus salones (uno de ellos con piano), su biblioteca, y sus diferentes patios con fuentes, dos detalles que nos llamaron poderosamente la atención, fueron su bodega abierta con más de 100 referencias, disponible todo el día para que los clientes que quieran se tomen las copas que deseen, y su cocina, también abierta y con una “mesa del chef”, desde la que podrás ver a Ana Mari haciendo sus bizcochos mientras desayunas, o al chef Rubén Catalán (ex Akelarre, ex La Terraza del Casino, entre otros), dándole caña a sus menús.

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Y hablando de comida, que ya toca, la sala del restaurante El Visco es amplia, con grandes ventanales, y dividida en dos alturas. Manteles de lino, flores frescas… así da gusto. Su Menú Tastavins está compuesto por 10 pasos, todos ellos con un claro hilo conductor, producto de la tierra, y más en concreto, mucho de su propia finca, y la sensatez del chef en su tratamiento. Ya mismo te contamos en qué consistió el menú que probamos nosotros, eso sí, ten en cuenta que lo cambian cada temporada.

Primero, Pan de romero casero, acompañado de Quenelle de aceite de oliva La torre del Visco. Es complicado no comérselo entero, sabiendo que después vienen curvas, pero vas a tener que reservarte.

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De aperitivo, Crujiente de pollo de corral especiado, y un Saam (de lechuga iceberg de su huerto) con mousse de anchoas. Dos bocados muy diferentes, ambos llenos de sabor.

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Y una Zanahoria baby ecológica, con arena de aceituna negra y salsa de yogur, una pequeña-gran muestra del producto que sacan de su invernadero.

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Después de los aperitivos, entramos de lleno en el menú con una Panceta rustida con Espardeña, y tirabeques y guisantes a la menta. Más que interesante este mar y montaña. El toque de menta, un acierto.

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Trucha de Pitarque (rio muy cercano a La Torre del Visco) marinada con remolacha y ahumada, con mascarpone de remolachas, huevas de trucha y semillas de mostaza.

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El Huerto del Visco, una selección de verduras del día, con caldo de verduras con un toque de hinojo. Espectacular este plato.

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Mollejas de cordero a la brasa, salteado de gamba, alcachofas y salsa española.

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Pescado de lonja (mero) con alubias blancas de Beceite, una variedad autóctona de la zona que estuvo en peligro de extinción y que han recuperado, y espuma de azafrán.

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Y acabando, el Conejo de Matarranya, deshuesado y relleno, en forma de Royal, con cremoso de maíz dulce, salsa española y toque de cacao. Sin duda, uno de los platos que más nos sorprendieron.

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Seguimos con una Tabla de quesos de proximidad (todos aragoneses). De oveja, en ambos extremos, y de cabra, en el centro, acompañados por membrillo artesano elaborado por ellos, y nueces. De menos a mas, en este caso según miras la foto, de derecha a izquierda.

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Y para acabar, la Torrija de almendras amargas (con toque de amaretto) y cítricos (pomelo, naranja, limón).

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En cuanto al maridaje propuesto, fue el siguiente: AA Privat Reserva Brut Nature 2015, Chivité Colección 125 Rosado de barrica 2016, Vernatxa de Frisach 2017, Venta d´Aubert 2014, y para el postre, un Vino Dulce de nueces.

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Al día siguiente (y esto, felizmente lo repetimos dos días al quedarnos allí dos noches), EL DESAYUNO, con mayúsculas bien grandes, lo puedes degustar en la mesa que tienen dentro de la cocina. Fruta que sabe a lo que tiene que saber, mermeladas y mantequilla caseras, bizcochos hechos con amor por Ana Mari, limonada, una selección de embutidos, y claro, tremendo café. Desayunos de esos que quieres que sean eternos.

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Teniendo en cuenta que estar en La Torre del Visco es, para los que nos gusta la tranquilidad y el buen comer, como estar en el paraíso, me resulta muy complicado resumir una experiencia como esta. Desde que entramos por sus puertas, el ambiente familiar de este precioso hotel en medio del campo, te resultará entrañable. Todos sus detalles, como sus jardines, sus salones, sus terrazas, su entorno, sus vistas… su atento personal, y su dueña, Jemma Markham, te harán sentir mejor que en casa. En cuanto al menú degustación Tastavins de su restaurante El Visco (independiente al hotel, así que si te pilla más o menos cerca, puedes ir solo a comer), cumple con creces lo que promete. Representa el entorno a la perfección, sacando provecho no solo a las verduras de su huerto, sino también a la caza y los productos que les ofrecen pequeños productores de la zona. La naturaleza es generosa con la zona, y aquí le sacan mucho partido, porque todo sabe a lo que tiene que saber, pues el chef Rubén Catalán no incluye muchos artificios (bien por él) pero sí mucho sentido común en sus elaboraciones. Con un precio de 70 euros (y a partir de 20 euros más con maridaje), es el complemento perfecto para una experiencia de fin de semana redondo, “sin peros”, que estábamos como locos por contarte.

Vayas solamente a comer, o de fin de semana a La Torre del Visco (dos noches en habitación doble clásica con desayuno, con menú degustación para dos personas, te saldrá por 670 euros), esperamos tus comentarios por aquí 😉

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Pincha aquí si quieres ver un vídeo donde la dueña, Jemma Markham, explica todos los detalles del proyecto, y aquí si quieres seguir la pista a La Torre del Visco en Instagram.

A-1414, Km 19, 44587 Fuentespalda, Teruel.

Teléfono: 978 76 90 15

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