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Seis años sin volver a un templo del pescado (y del marisco) como El Señor Martín son muchos años. Nuestra primera visita fue recién salidos del confinamiento, allá por 2020, y desde entonces le debíamos una vuelta. La semana pasada por fin encontramos la excusa perfecta para regresar y darnos un buen homenaje con sabor a mar.

Lo entiendes en cuanto te sientas a la mesa: aquí el pescado es quien manda. Pero no cualquier pescado. En El Señor Martín solo trabajan con pescado salvaje, y eso hace que sea el propio mercado quien termine marcando la carta. Si un producto no está como ellos quieren, ese día simplemente no lo sirven.

Puede parecer un detalle sin importancia, pero cuando un restaurante toma decisiones así, normalmente pasan cosas buenas. No sorprende, por tanto, que luzcan 1 Sol Guía Repsol y que lleven varios años recomendados por la Guía Michelin.

La cocina acompaña perfectamente esa manera de entender el producto. Con las brasas como protagonistas, siempre buscan sacar lo mejor de cada pescado, sin entrar en aderezos ni salsas que llamen más la atención que la propia materia prima.

Además, si puedes, intenta sentarte cerca de la barra. Ver cómo llegan las piezas, cómo las preparan y cómo pasan por el fuego forma parte de la experiencia.

Paso a contarte lo que comimos en El Señor Martín. Empezamos con Anchoas de Bakio (sobadas en casa) al oloroso de Jerez con pan cristal, y un tremendo Mejillón tigre, como ellos mismos dicen, se trata de una «versión madrileña de una croqueta de mar».

Seguimos con un Espeto de pulpo gallego (a la brasa) con chimichurri y mole verde.

Tartar de atún rojo salvaje (Gadira) de Almadraba de Barbate.

Un Carabinero de «La Santa» (Lanzarote) a la brasa.

Y acabamos con un espectacular San Pedro de Marín a la brasa, que limpian delante tuyo, y que además de en lomos, sirven despiezado para que pruebes diferentes partes (cococha, ventresca, mormo, facera…). Lo acompañamos con un Asadillo de pimiento rojo.

Con los postres también nos llevamos una sorpresa. Primero un prepostre de Yuzu, y después un cremosísimo Flan de yema y nata, con helado de caramelo salado. Ojo porque este es de los mejores flanes que hemos probado en Madrid, así que deja hueco.

En resumen, seis años después de nuestra primera visita puedo asegurar que la vuelta ha merecido muchísimo la pena. El Señor Martín sigue siendo una de las direcciones imprescindibles de Madrid para cualquiera que disfrute de marisco y pescado de gran calidad. No dejes de pedir los Mejillones tigre, el Carabinero, y por supuesto en San Pedro (aunque cualquiera de sus pescados a la brasa es acierto seguro). El ticket ronda los 100 euros/persona. Si el mar es lo tuyo, créeme, es de esos homenajes que tienes que darte.

Aquí tienes la web de El Señor Martín, y aquí puedes seguirles en Instagram.

C/ General Castaños, 13.

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David

Buena dentadura, estómago de hierro, casi dos metros y un metabolismo maravilloso... una máquina de comer. Alguien tiene que hacerlo, así que como y bebo como loco para después contártelo y que vayas a tiro hecho.

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