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El de esta semana es de esos sitios que teníamos ganas de probar desde hace ya algún tiempo, una taberna de barrio (tienen ya tres locales repartidos por Madrid) donde vas por sus famosos «pepitos», y terminas encontrando una carta de tapeo y raciones donde apetece absolutamente todo. Te hablo de Chez Pepito.

Se trata de un proyecto muy bien pensado por el chef Román Gil (y socios), con la filosofía menos es más. Una carta sin estridencias, llena de aperitivos y raciones de toda la vida, pero ojo, muy bien elaboradas, siempre con un punto diferencial que en muchas ocasiones mira hacia Asia, y con mucho detalle de calidad, como salsas caseras, proveedores top, o gestos como el partir una burger entre 4 para compartir fácilmente y poder pedir más cosas entre varios.

Aquí todo está montado para venir con hambre, pedir varias cosas al centro y disfrutar sin demasiadas normas. Aperitivos como ensaladilla, bravas, gildas, alcachofas… y varios pepitos (marca de la casa) y algunas burgers dignas de cualquier ranking. Pide todo para compartir, con varios aperitivos y rematando con algún pepito o burger (o pedir ambas cosas como hicimos nosotros). Te lo contamos, ¡apunta!

Empezamos con una Ensaladilla pepito, con bonito del norte, piparras, mayonesa casera y pan carasau; y unas Bravas para ponerles un piso, con alioli y salsa chilli crisp de la casa. Creo que es de las mejores que te puedes comer hoy en día en Madrid.

Seguimos con los aperitivos, con una Gamba shiso con picada de mango, y gamba frita en wontón; Pepi Saam, con rollito thai, carpaccio y salsa estilo Pekin; y su Pincho de steak tartar, con gilda por encima.

De su sección de pepitos, tuvimos que elegir dos, y vaya dos. Hamburguesa pollito, con pollo frito estilo coreano, coleslaw, pepinillos encurtidos caseros y una salsa realmente adictiva; y el Chez Pepito, de vaca vieja madurada (Discarlux), confitura de tomate casera, dijonnaise de hierbas, rúcula y parmesano. Ambos 100% imprescindibles en Chez Pepito.

De postre, como fuimos con todo, pedimos la Tres leches de pistacho, con sobao pasiego, chocolate blanco y crema de pistacho. Solo apto para muy golosos.

Nos vamos de Chez Pepito con ganas de repetir, y también con sensación de culpa por no haberles visitado antes. Las bravas, la ensaladilla, el Chez Pepito y la Burger de pollo fueron probablemente los que más disfrutamos. Mucho sabor, cero postureo y una carta de esas que funciona prácticamente entera (tendremos que comprobarlo). El ticket medio ronda los 35-40 euros por persona, dependiendo de cuánto te vengas arriba compartiendo cosas. Larga vida a las tabernas «de siempre» pero con el puntito diferencial bien conseguido.

Aquí tienes la web de Chez Pepito, y en este enlace su Instagram.

Montecarmelo, Av. del Monasterio de Silos, 20 | Chamberí, C/ Cardenal Cisneros, 66 | Moncloa, C/ Del Buen Suceso, 20.

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David

Buena dentadura, estómago de hierro, casi dos metros y un metabolismo maravilloso... una máquina de comer. Alguien tiene que hacerlo, así que como y bebo como loco para después contártelo y que vayas a tiro hecho.

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