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Ya te lo lanzamos en nuestros deberes gastronómicos de la semana pasada, la visita a La Llorería se tornaba imprescindible… y eso fue lo que hicimos la semana pasada. Con apenas unos días de rodaje, nos acercamos a conocer el nuevo proyecto de Carmen y José (ex jefes de partida en DStage, 2*Michelin) en el barrio de Malasaña.

Este pequeño restaurante se encuentra ubicado en la calle San Lorenzo, a pocos metros de la plaza de Tribunal, y es el primer proyecto en solitario de estos dos chefs y amigos. Querían crear un concepto libre de etiquetas y encorsetamientos, donde la libertad creativa y la técnica que ambos han acumulado tras su paso grandes casas (Punto Mx, Ricard Camarena, Mugaritz, Culler de Pau) fueran la protagonistas.

Y esto es justamente lo que te vas a encontrar en la carta de La Llorería, una lista de platos, muchos de ellos en formato de ración completa y media, donde el producto de calidad (pero no el más caro) manda, acompañado por pocos ingredientes más, todo en su justa medida y siempre pensados para compartir, disfrutar, y pasarlo bien comiendo rico a precios contenidos. Nos recuerda un poco al formato de El 2 de Vallehermoso, menos es más.

Empezamos con el aperitivo, que ya de por si es una declaración de intenciones de La Llorería. Se trata de una Yema a baja temperatura, super cremosa, casi como mantequilla, con sal ahumada, y acompañado de una chapata de Panic. Acompañado de un Agua de Jamaica infusionada con hierbabuena (muy buena opción para los que no quieren alcohol).

Empezamos con media de Aguachile de tomatillo verde, con espárrago blanco de Navarra y ciruela roja. Sorprendente mezcla de ingredientes, con el espárrago como claro protagonista, que funciona de maravilla.

Seguimos con otra media ración, de Pinsa con salmón ahumado a la brasa (de Carpier), con hinojo fresco y salsa agridulce de naranja. Grasa del salmón, con frescor del hinojo y vinagreta, también buen combo.

Más platazos en La Llorería. Coliflor con curry, bacon ibérico, pasas y puntillita (magnificamente frita). La coliflor rallada queda como un cous cous, en la base, mezclas todo, y flipas.

Media de Canelón de confit de pato, con limón encurtido marroquí, y bechamel que elaboran con manzanilla de Delgado Zuleta. Por encima, la almendra marcona le da la textura que necesita cada bocado.

Y acabamos con el Tamal de birria de cordero lechal, extra sabroso, si te gusta esta elaboración mexicana, no dudes en pedirlo.

De postre, Pannacotta de coco con frutos rojos y salsa de haba tonka. Tal vez, aunque correcto, lo más flojo que probamos en La Llorería.

Aunque aún falta algún que otro detalle por pulir (sala, timings…), estamos seguros de que La Llorería va a dar mucho que hablar. Estamos ante uno de esos lugares en los que se disfruta, y mucho, de la aparente sencillez de sus elaboraciones. Aquí te vas a encontrar productos tratados con elegancia y sutileza, sabores puros y equilibrados, muchos platos en media ración (lo que siempre te permite probar más cosas) que coquetean con muchas partes del mundo, y sobre todo, a un par de chefs con gran experiencia, y muchas ganas de que te vayas contento a casa, que te irán «cantando» cada plato para que entiendas intención y conceptos, esto siempre es un plus. El ticket medio es de 45-50 euros, comiendo bastante y tomando alguno de sus interesantes vinos por copa. ¡Ya nos contarás!

Por aquí te dejamos la web de La Llorería, y debajo su dirección:

C/ San Lorenzo, 4.

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David

Buena dentadura, estómago de hierro, casi dos metros y un metabolismo maravilloso... una máquina de comer. Alguien tiene que hacerlo, así que como y bebo como loco para después contártelo y que vayas a tiro hecho.

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