De la infancia y el descanso en la obra a las barras de los bares donde, si hace tiempo solo se admitían los castizos de calamares, hoy encuentran su lugar los de pastrami, de roastbeef, los italianos, los que meten dentro los guisos de tu abuela y los siempre agradecidos mixtos (con mucho queso). Pan-algo-pan. Nunca una cosa tan sencilla tuvo tantas, tantísimas posibilidades. En nuestro recorrido por los sitios más apetecibles de Madrid, hemos tomado nota de los que en sus cartas ofrecen bocadillos y sándwiches que querrás pedir; en total, 12 lugares imprescindibles donde echar la mano al plato.
El roastbeef (take away) de Petramora
Si decimos “Petramora” tu dices “producto”. En esta tienda de pequeños y medianos productores, lo mismo se te pueden ir los ojos detrás de una deliciosa lasaña casera que de unos pimientos rojos de proximidad. En su carta de comida para llevar hay cuatro bocadillos que no podrás esperar a llegar a casa para hincarles el diente. Uno de pastrami de León, otro de pastrami de Rooftop Smokehouse de black angus, uno vegetal y bien sabroso y el de roastbeef (ay, el de roastbeef), atento: ternera cocinada a baja temperatura de su ganadería, pimientos de piquillo entreverados al ajillo de La Catedral de Navarra, un fondo de ajo, rúcula y canónigo y todo dentro de una focaccia de Panes con Alma untada con mayonesa de pesto. El cómo importa, el de dónde, también. Y aquí el origen está muy presente y muy sabroso.
Por cierto, tanto si vas a la tienda como si pides online, con el código “CONELMORROFINO” tienes un descuento de 15€ en tu primera compra (de 50€ o más). Eso es mucho roastbeef…
C/ Barquillo, 40.
Un sándwich mixto es la piedra angular de toda cafetería que se precie. María y Ros lo tuvieron claro cuando abrieron DOT Café y decidieron darle una pequeña vuelta, la justa para sorprender pero que fuera identificable: buen jamón cocido natural, un buen queso asturiano y, ahora sí, pan brioche con mantequilla. Pan-brioche-con-mantequilla, cuatro palabras que puedes paladear solo con leerlas. Por eso -y por su cubano, y su café de especialidad, y lo bonito que es el lugar y la buena selección de productos- son un referente en el barrio de Arganzuela.
C/ Eugenio Sellés, 6.

La oreja finísima y castiza de Los Minutejos
Hay que cruzar el río para probar este clásico madrileño. Parece una hazaña salir de la M 30, pero “al otro lado” hay todo un Madrid costumbrista en las cocinas por descubrir. En estos inicios del barrio de Carabanchel sirven desde hace años cañas bien tiradas y un curioso sándwich que se come de tres bocados (querrá pedir más de uno) de una oreja finísima, prensada como un embutido y hecha en la plancha para que quede crujiente. En la barra hay botes de salsa que te animamos a usar para darle caña a esta tapa que tiene al barrio entregado.
C/ Antoni Leyva, 19.
El Pickled Grilled Cheese de Watts Cantina
Curiosamente, esta mezcla de quesos fundidos deliciosos, de esos que das un bocado y un hilillo de queso aún te une al sándwich por un rato, con encurtidos picados muy finos, es un bocado que entra a cualquier hora del día. Digo “curiosamente” porque en el imaginario no está desayunar encurtidos, pero bienvenidos sean en esta mezcla crujiente y con umami de Watts Cantina, que si ya nos tenía ganados con las tortitas, ahora tienen un reclamo más en carta. Ojo que ahora también tienen uno de roast beef y de roast pork con pintón.
No has estado en Madrid (o no eres de Madrid) si no te has comido una zapatilla del Melo ‘s. O, al menos, intentado, porque este bocata de más o menos un kilo de peso (no exageramos) va relleno a rabiar de lacón cortado en tapas y queso de tetilla gallego que se derrite en la plancha. Lo ponen calentito y con cuchillo para que lo partas y lo compartas, afrontarlo solo es un reto mayúsculo. Sobre todo si te apetece catar sus croquetas como puños.
C/ Ave María, 44. C/ Andrés Mellado, 16.
El legendario (y gigante) pastrami de Craft 19
Tiene fama y, a nuestro juicio, la merece. Sus sándwiches de pastrami en pan de cristal con mostaza de cerveza y queso son una cosa rotunda, además de deliciosa; no escatiman en ponerle pastrami para aburrir. Puedes pedirlo sencillo o con pepinillos (nuestro favorito) o, incluso, con chucrut. Sea cual sea la modalidad, en todos el protagonista es esa carne especiada y deliciosa. Si quieres saber más sobre nuestra visita, léenos aquí.
C/ Vallehermoso, 36 (dentro del mercado de Vallehermoso).
De guisazos de la abuela en Oguis
Albóndigas, carrilleras, pollo al vino y hasta croquetas. En Oguis se proponen que mojar pan no sea lo último que hagas al terminar el plato, sino lo primero. Así que han metido el plato dentro de un pan. Concretamente, Carlos Tomás, su creador, empezó metiendo los guisos de su abuela, recetas familiares que pedían pan a gritos. Luego, introdujo algunas nuevas. Pero todos en ese formato street food “abuelil” que resulta, cuanto menos, curioso y desde luego sabroso.
C/ San Leopoldo, 8.
Cuando el Palentino cerró sus puertas, cerró también la posibilidad de esa caña a deshora con un pepito de ternera de los de siempre. Pero entonces llegaron los Hermanos Vinagre a la calle Cardenal Cisneros y, entre otros platillos calientes, incluyeron un pepito de ternera en pan de mollete con queso fundido y pimientos verdes fritos de lágrima. Acódate en la barra y pídelo. Y si quieres picotear algo más, que seguro que sí, echa un vistazo a nuestra visita, nos pusimos finos.
C/ Cardenal Cisneros, 26.
En Madrid estamos siempre dentro de cualquier movimiento gastronómico: ¿un sitio de vinos naturales? Vamos a ver. ¿Uno de focaccia? Por supuesto. Es un concepto sencillo: bocatas en pan de focaccia. Pero es que a veces en la sencillez está todo lo que buscamos en un buen bocado. En Focacciamo, que por supuesto es precioso y tiene todos los check del sitio de moda, meten Italia dentro de dos panes. Merece una visita simplemente por su focaccia de mortadela, stracciatella y pasta de pistachos, o por la de jamón, mozzarella Fior di Latte y pesto de albahaca… No es nada fácil elegir.
C/ San Bernardo, 29.
Los clásicos bocatas de calamares de la Cervecería La Campana
El centro de Madrid es una odisea casi siempre, pero si uno consigue llegar a la barra de La Campana, ya se le puede considerar castizo de pro. Antiguamente se le conocía como Bodegas Sierra, desde 1870 se le conoce por tirar las cañas como está mandado, por sus pinchos y por su bocata de calamares bien fritos, bien jugosos y bien tiernos. No sigue modas, este bar lleva igual decenas de años, no le hace ninguna falta actualizarse, mucho menos a su receta de este bocata que trae peregrinos de todas partes.
C/ de Botoneras, 6.
Los no tan clásicos de Neotaberna Santerra
Neotaberna Santerra es un sitio con el acertar , vayas con quien vayas. Todo el mundo encuentra un plato que le apetece y sus croquetas son de otro planeta. En ese picoteo no puede faltar su “Rejos Chilli Peppers”, una versión del bocata de calamares con un toque picantito y unos rejos bien fritos. Un escándalo. Puestos a echar las manos al plato, pide también el bocata de lomo de atún rojo pintado con grasa de vaca vieja, tartar de piquillos a la leña, queso “San Simón” ahumado “y más cosas”; es la redefinición del bocata materializada. Si quieres más pistas para tu comanda, echa un vistazo a nuestra visita.
C/ Ponzano, 62.
El de sobrasada de Marinero Bistró
En este puesto del mercado de Antón Martín tienen una selección de vinos estupenda. Y para acompañarlos, ofrecen una carta corta (lo agradecemos) y sorprendente con tapas como el pincho de tortilla con raya en escabeche, la ensaladilla rusa con huevas de maruca y, atención, el sándwich de sobrasada con miel de tamarindo. Mira qué pan tan doradito, mira cómo se desborda el queso…No podrás pedir solo uno.
C/ de Sta. Isabel, 5. Mercado Antón Martín, 1°planta.








