CERRADO PERMANENTEMENTE
El restaurante que te recomendamos esta semana se ha colado directo, y a pesar de solamente haber hecho una única visita, en nuestros favoritos en lo que se refiere a cocina libanesa. Hablo del que muy posiblemente sea ahora mismo el mejor restaurante libanés de Madrid, Chez Michel.
Con apenas cinco meses de recorrido (aunque con otro restaurante más veterano en Alcorcón) Chez Michel trae ahora al barrio de Tetuán un proyecto original y muy trabajado, donde se percibe la cocina natal del chef, junto con otras influencias que ha ido adoptando durante estancias en Londres, Abu Dhabi, o Muscat, y períodos trabajando en casas como Horcher o el Hotel Ritz, entre otros.
El local está lleno de luz, y ocupa lo que anteriormente fue una pizzería con horno de leña. Este horno fue clave para que Michel optara por quedarse con el espacio, pues en él elaboran tanto su pan de pita, como algunos de los platos. En su extensa carta te vas a encontrar lo mejor de la cocina libanesa (ojo, toda ella sin gluten), pero siempre con el toque personal de Michel. Hummus, Falafel, Musaka, Baba Ganush, Kebbeh, y también platos principales, como Pollo, Cordero, Kofta, o Shawarma de ternera, todo con el «twist» que prometen.
Sobre el papel, apetece todo. Ensaladas, entrantes fríos, entrantes calientes, principales, y postres (también tienen dos degustación, a 60 y 90 euros). Pero como siempre, aquí estamos para aclararte las ideas y sepas qué debes pedir sí o sí cuando vayas a Chez Michel. Te contamos ya mismo.

Empezamos con un original Ceviche libanés de corvina marinada con un fondo de cabezas de carabinero, con reducción de vinagre de granada. A pesar de que hablamos de un plato peruano, Michel se toma la licencia, y muy acertada, de llevarlo a su terreno con el uso de un mix de especias. Toda una declaración de intenciones acompañada de un Pisco libanés.

Seguimos con un imprescindible, el Hummus con salmón marinado 48 horas (laminado), garbanzo frito, rúcula frita, y una mayonesa de jalapeños. También tienen hummus caliente… y tiene un pintón. Habrá que volver a probarlo.

Después, Kebbeh con base de calabaza, con sofrito de boletus, crema de trufa y mayonesa de dos especias (libanesa y japonesa), y otro Kebbeh con carne picada.

Bocado tres orígenes relleno de carabinero con lima, con masa de yuca, garbanzo, alga nori, y especias libanesas. Un espectáculo este bocado, pídelo seguro cuando visites Chez Michel

Y no podía faltar el Falafel con salsa tahini. Sabrosísimo, crujientísimo. Sin duda, de los mejores falafeles que hemos probado en Madrid.

Pasamos a los principales, primero con el Pollo de corral deshuesado (con sus tres productos favoritos), con granada fresca, berenjena en rebozado de pistacho. Se acompaña de arroz.

Y acabamos con el Cordero a 70 grados con parmentier de patata, y pasta kataifi.

De postres, cayeron dos. Esmalieh, nido de pasta kataifi, con crema de leche libanesa (parecida a la pastelera) con crujiente de pistacho y fresas, bañado en almíbar, y un tradicional Baklava.


Hemos disfrutado mucho en Chez Michel. Es interesante comprobar cómo la tradición libanesa está presente en cada plato, mientras que también se nota esa vuelta de tuerca, ese giro, esa mezcla que tan bien domina el chef. Todo lo que probamos nos convenció, y mucho. Desde el pan de pita (elaborado en el horno de leña) que acompaña al hummus, hasta los principales, pasando por supuesto por el Kebbeh, el hummus, o el tremendo falafel. El ticket medio rondará los 45 euros/persona. Si te gusta la cocina de Oriente Medio, y a la vez te atreves a probar cositas diferentes, es una visita obligada. Nosotros estamos deseando volver.
Aquí puedes ver la web de Chez Michel, o seguirles en su perfil en Instagram.
C/ Infanta Mercedes, 103.
Soy seguidor de la página y generalmente es muy acertada, al menos con mis gustos, también al describir el precio -calidad y comentarios de los restaurantes.
Fui el sábado a chez Michel, y en absoluto reflejó lo comentado en el artículo, la comida bastante decepcionante en general, además de llegar fría.
Muy decepcionante si lo comparamos con otro libanés que fui hace poco en Poeta Joan Maragall, pasado Pintor Juan Gris, no recuerdo el nombre, pero nada que ver, deberían visitarlo y comparar.
Un saludo