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Así como pasó en su día con los tartares de atún, ahora Madrid está lleno de cartas donde siempre hay algún «bao»… pero claro, vaya baos. Si quieres dejarte de rollos y probar los mejores baos de Madrid, así como otros muchos platos con alma asiática y llenos de umami, tienes que dejarte caer por la recomendación de esta semana, Haranita.

A pocos metros de la Gran Vía, se esconde (literal, porque para entrar incluso hay que acceder por una doble puerta, en plan banco), un local donde el color negro y las ilustraciones arcade sirven de original puesta en escena a una espectacular propuesta gastronómica de Gonzalo García, Fernando Moreno y Luis Gómez Bua, los mismos creadores de Nakeima.

En su carta, más bien corta y muy bien pensada, te vas a encontrar grandes éxitos de Nakeima, donde los baos son los protagonistas, pero también una buena batería de platos para comer «con palillos», «con las manos», y 6 postres. Spoiler, deja hueco para el Squirty Bao. Todo ello a precios muy ajustados, y en horario continuado (y ya sin tener que hacer colas porque puedes reservar). Así, a priori, todo pinta de maravilla, ¿verdad? pues es aún mejor.

En la parte líquida, ellos apuestan por el Champagne. Solo bebidas espumosas, que realmente maridan de maravilla con toda su carta, pues con el carbónico ayudan a limpiar el paladar después de que te golpeen con tanto punch de sabor.

Pasamos a contarte qué puedes pedir en Haranita (mientras escuchas la banda sonora que teníamos allí cuando fuimos, de 10). Apunta.

Empezamos con un plato perfecto para verano, y nuevo en su carta, su Salmón marinado con una leche de tigre muy concentrada, que estaba tremendo.

Seguimos con dos Baos, su clásico Siu Mai de papada, con soja reducida con azúcar, y perlas de arroz inflado, y el Bao de costillas de cerdo al curry rojo, con chutney de hierbabuena, y picadita de jalapeño y papaya.

Después, su majestad el Black Bao, relleno de guiso de sepia encebollada, con alioli de ajo negro, cebolleta china y cilantro. La masa es casera y la hacen con tinta de calamar (de ahí su color), tiene doble fermentación, es extremadamente esponjosa. Sí, para comerse 200. Pídelo fijo.

Después, otra novedad de esta temporada, los Mejillones con curry verde, y bien de hojas frescas y salicornia por encima. La recomendación es usar la concha como cuchara para meterle al curry (que está en el fondo).

Luego llegaron unas adictivas Alitas de pollo, cocinadas con una salsa a base de pimientos y gochujang, con almendra y flores de begoña. Aquí acabarás con «sticky fingers», más feliz que una perdiz.

Acabamos con su Katsu Sando de contramuslo de pollo a baja temperatura, ensalada de lombarda y zanahoria, y salsa de pimienta de sichuan, todo dentro de un brioche que hacen ellos mismos.

Por último, dos postres (deja hueco). Su Squanchi Limon: su versión de la lemon pie, en una tartaleta con crema de limón y merengue, y uno de los postres que más hemos disfrutado en los últimos tiempos, el Squirty Bao: un esponjoso bao, relleno de yema de huevo líquida. Mira la foto, sobran las palabras.

Haranita me ha gustado mucho, tanto que volvería mañana mismo a probar lo que me quedó pendiente. No hay mejor señal. No solo por los tremendos Baos, sino porque todo lo demás que probamos cumplió lo prometido, sabores asiáticos combinados con gusto y equilibrio, con picante, y con umami por un tubo. Desde el salmón, hasta las alitas estilo coreano o el Katsu de contramuslo de pollo. Además de esto, el ambiente que se crea en el local mola mucho, servicio es muy atento, y los precios están muy ajustados, pues el ticket medio rondará los 40 euros/persona. ¿Qué más se puede pedir?, pues eso, una visita cada poco tiempo. Larga vida a Haranita.

En este enlace puedes seguirles en Instagram.

C/ Victor Hugo, 5.

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David

Buena dentadura, estómago de hierro, casi dos metros y un metabolismo maravilloso... una máquina de comer. Alguien tiene que hacerlo, así que como y bebo como loco para después contártelo y que vayas a tiro hecho.

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