Hacer una curación de contenido gastronómico en Madrid no es sencillo, hay que estar muy pendiente de lo que se cuece en la escena, pero es tanto que abruma, y generalmente hay mucho ruido y pocas nueces (algún día deberíamos hacer una publicación con todos los «fails»). Con el restaurante que te recomendamos esta semana, vas a acertar seguro. Se llama Olea, y llevan abiertos desde diciembre del año pasado.

Los responsables del proyecto son Fran y Cami, una pareja de argentinos que apuestan por un restaurante donde sala y cocina vista (y abierta) comparten espacio, creando un ambiente de 10, y donde el producto fresco y de temporada, así como el Mediterráneo son los protagonistas en cada ingrediente, y en cada plato.

Con una carta corta, dividida en cuatro secciones: Picoteo, Platitos, Platos y Postres, la idea sería que pidas algo de picoteo, te centres en los platitos, y luego acabes con uno o máximo dos platos principales. Eso sí, importante: Deja hueco para el postre (debajo te cuento).
Nosotros empezamos con su Panera, con una focaccia casera con hierbas, y un pan de masa madre de Panic. No puede haber mejor comienzo. Y seguimos con la Berenjena asada con pesto de tomates secos, anacardos, parmesano, y tahini. Según nos cuenta Cami es un hit de la carta de Olea desde los comienzos, y no pueden quitarlo de la carta.

Después, llegaron los Gambones con chimichurri de hierbas y una bisqué que, con la focaccia casera, rebañamos hasta la última gota.

Seguimos con el Labneh con vegetales de temporada, zanahoria, remolacha, granada, y avellanas. En general nos gustó mucho todo en Olea, pero este plato fue de los mejores.

Hummus con chistorra y acelga. La moda de ponerle cosas al hummus (como hacen por ejemplo en Chez Michel, o en Onoé), aunque habrá quien diga que es un sacrilegio, nos gusta, y con esta sabrosa acelga y la chistorra a la brasa funciona.

Y acabamos con dos principales, una jugosa y tierna Corvina con velouté de pescado, y verduras de temporada (pak choi, guisantes); y cómo no, un plato de pasta que es puro Mediterráneo, Sole Di Zucca, raviolis rellenos de calabaza, con ricotta, crema de azafrán y sobrasada.


De postre, y por recomendación de Cami, pedimos su versión del Alfajor, con una crema de mascarpone, pistacho troceado, y un gel de lima (en el medio), todo entre dos galletas de pistacho. Un postre tan original como espectacular, esperemos que se quede en la carta de Olea mucho tiempo, para que puedas probarlo.

A este bistró se viene a compartir y a disfrutar. En esta primera visita hemos gozado de una carta original y corta (muy apetecible) donde los sabores mediterráneos (Líbano, Italia, España…) son los que mandan. Compartiendo todo (éramos 3), podría decir que la Berenjena, el Labneh y la pasta son los imprescindibles, aunque lo demás también estuvo a muy buen nivel. El espacio es una pasada, la cocina integrada suma en positivo, la sala lo hace muy bien, y el ticket medio rondará los 45 euros/persona, que para una propuesta como la suya, me parece un ticket más que correcto. Salimos de allí con ganas de volver a probar lo que nos ha faltado, lo haremos seguro. Ya nos contarás!
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C/ Del Castillo, 19.
Hola, una pregunta, ¿esa selección de platos para cuántas personas es? Por lo que veo son cuatro entrantes y dos principales, aparte de la panera.