En un momento en el que Madrid está hasta arriba de restaurantes de postureo, comer en un restaurante de cocina tradicional, que llevan abierto más de 40 años, y donde la autenticidad y la verdad son quienes mandan, se ha convertido en algo absolutamente necesario. Por eso, esta semana te recomendamos El Pedrusco.
Este es de esos restaurantes que no se olvidan, que tienen alma y sentimiento. Se trata de una historia de legado familiar que los hermanos De Pedro (Gonzalo y Antonio) se encargan de continuar, y no solo eso, sino de honrar y de actualizar al mismo tiempo.

Un gran horno de leña centenario que se trajeron en los años 80 procedente de una panadería de Aldearcorvo (Segovia) es quien preside la sala principal de El Pedrusco, y es de donde salen prácticamente todos los platos que ofrecen en carta. Una carta corta donde, como decía, la tradición es la que manda.
Nosotros optamos por el menú degustación (85 euros/persona) para poder probar más cositas, y llevarnos una idea lo más completa posible del trabajo de estos dos hermanos, que desde ya te adelanto que lo bordan.
Empezamos con su Ensaladilla con patatas asadas al horno de leña y vinagre de membrillo (temperatura perfecta), y su Anchoa doble cero con mantequilla francesa sobre croissant tostado.

Después, una Sopa de cebolla, super reducida, a la que añaden queso gallego (Galmesan) rallado.

Por supuesto, en El Pedrusco también hay lugar para las legumbres, ¡y qué legumbres! Judiones cocinados a la leña, con velo de papada ibérica, y Lentejas con sobrasada Cal Rovira y piparras. Habría que volver solamente para probar la ración completa de estos platos. Increíbles.

Seguimos con una degustación de Torrezno curado 2 meses en sal, y una crujiente y tradicional Morcilla de arroz (muy posiblemente la mejor que recuerdo).

Chistorra con aceite ligado con yema de huevo (genialidad), y Habitas tostadas, tiernas, con foie micuit elaborado con Moscatel.

Más tradición, y más flipada con sus melosos Callos a la madrileña guisados en horno de leña. Sí, también tremendos.

Y acabamos por todo lo alto con degustaciones de Cochinillo y Cordero lechal, ambos asados en su horno de leña por supuesto. Jugosos, sabrosos y con la piel tremendamente crujiente.


Los postres, también merecen un hueco. Sus Natillas de yema de huevo con galleta de mantequilla, y su Tarta de chocolate con naranja amarga y helado de caramelo salado, nos parecieron que también estaban muy a la altura.


Aquí no hay trucos modernos ni artificios innecesarios. Hay producto, técnica y respeto por una forma de cocinar que en Madrid cada vez es más difícil encontrar. Salir de El Pedrusco deja esa sensación tan poco frecuente hoy en día de haber comido algo auténtico, de esos restaurantes que no intentan impresionarte… simplemente lo consiguen. El menú degustación (sin bebidas) sale a 85 euros/persona. Merece pero muchísimo la visita. Ya me contarás!
Aquí tienes la web, y aquí puedes seguir las andanzas de Gonzalo en el restaurante El Pedrusco.
C/ Juan de Austria, 27.