Esta semana nos acercamos a la zona de Tetuán, para probar los dumplings de los que todo el mundo habla. Un proyecto que apuesta por un producto muy concreto, el dumpling, eso sí, lleno de personalidad y atrevimiento. Te hablo de Dum Dum.
En Dum Dum todo gira alrededor del dumpling, pero entendido como un formato sobre el que construir platos. No se limitan a versiones más o menos clásicas, sino que utilizan esa base para reinterpretar recetas bastante reconocibles y llevarlas a algo diferente, manteniendo el sabor pero cambiando completamente la forma de comerlo.
Detrás del proyecto están los hermanos Kéril y Yerai Gómez, que han desarrollado una propuesta bastante marcada por ese enfoque: más conceptual que tradicional, pero con una base clara en sabores que funcionan.
En su carta hay mezclas bastante directas, muchas de ellas inspiradas en platos conocidos: dumplings que recuerdan a una cheeseburger, a una carbonara o a un pepito de ternera, junto a otros con influencias más asiáticas como el chicken teriyaki o el de gamba con mayo kimchi. También hay opciones vegetarianas, como el de calabaza o el de setas con trufa.
Más que buscar autenticidad en el sentido clásico, aquí la gracia está en el juego de reconocer el sabor, pero encontrártelo en un formato distinto. Te cuento ya mismo lo que probamos.
De entrante pedimos una Latin-dilla de berberechos, su versión de la ensaladilla rusa, con causa limeña, berberechos, mayo chipotle, boniato morado, cilantro, kumquat, lima y kancha frita.

Y después empezamos con la baterías de dumplings, que aquí a Dum Dum se viene a eso, a ponerse ciego a dumplings (siempre vienen 6 en cada ración). Primero, Honey Pumpkin, con calabaza asada, queso gorgonzola, salsa de miel y cúrcuma, y pipas de calabaza. Opción vegetariana que nos gustó mucho, de los que más de hecho.

Seguimos con Sweet Chili Pork, con cerdo, pimiento, salsa sweet chilli, sésamo y guindilla encurtida.

Los Dumplings de Carbonara (uno de los hits de la casa), con bacon, salsa de yema y bien de parmesano; y Moussaka, con champiñón, shiitake, berenjena, queso Gruyère y almendra frita.

Y acabamos con los de Gamba K-Pop, rellenos de gamba, col, y cubiertos de mayo kimchi. No dejes de pedir estos, fueron también de mis favoritos.

De postre, solo tienen la opción de pedir varios Mochis, pero ojo, porque la verdad es que también están más que correctos.

En resumen, nos ha gustado mucho Dum Dum. Lógicamente no es un sitio al que ir buscando dumplings tradicionales ni puristas, sino más bien para jugar con sabores conocidos dentro de un formato muy concreto. No te vayas sin probar los dumplings de Carbonara y los de Gamba K-Pop, y como te decía, deja hueco para los mochis. El ticket medio ronda los 25€/persona y, aunque es fácil de encajar para una comida o cena informal, no admiten reservas, así que toca ir con algo de margen o asumir que puede haber espera. En cualquier caso habrá que volver a probar los que aún no han caído…
Aquí tienes la web de Dum Dum, y aquí puedes seguirles en Instagram.
C/ Infanta Mercedes, 17 y C/ Blasco de Garay, 10.