Skip to main content

Teníamos una visita pendiente desde hace mucho tiempo. Todas las referencias que nos habían llegado sobre Vinology apuntaban a un pequeño templo del vino en Madrid. Detrás de este wine bar está Pilar Oltra, sumiller con una trayectoria ligada al mundo del vino desde su infancia en Mendoza (Argentina) gracias a los viñedos familiares.

Ubicado cerca de El Retiro, Vinology desprende comodidad y una ambientación muy pensada con buena iluminación, mesitas de madera y música soul de lo más agradable. Un local perfecto para descubrir excelentes vinos y una nueva carta de comida que promete ser el tándem perfecto.

Con sus 300 referencias (y creciendo), Pilar y su equipo de sumilleres, quieren mostrar lo rica que es la cultura del vino en España y lo mucho que aún tenemos por descubrir. Si hay algo que defina el estilo de Vinology es el esmero con el que se selecciona cada una de las botellas presentes: pequeños productores, variedades recuperadas o poco conocidas, bodegas respetuosas con la tierra y sobre todo calidad, mucha calidad.

Después de dos años de su apertura, Vinology avanza lanzando una carta que refuerza su apuesta por una experiencia gastronómica más completa. Se trata de una carta donde el producto de temporada manda. Por un lado, cuentan con una carta en barra con conservas y tablas – anchoas del Cantábrico, mejillones de las Rías Gallegas, cecina de León o quesos artesanos – y por otra, la carta en sala.

Para esta última ha contado con la incorporación de Kike Fernández, un joven chef que ya ha pasado por las cocinas de Dani García, Diverxo, Goxo o Triciclo entre otros. Ante todo es una cocina sencilla y de producto, con mucha verdura y opciones de pescados y carnes, y claro está, multitud de posibles maridajes ya sea por botella (que también pueden comprarse en la tienda), por copa o medias copas con cerca de 25 referencias que cambian cada 3 meses.

No hay nada más que ver la carta física para darse cuenta del tiempo y el cariño que Pilar ha puesto en este proyecto. En Vinology, cada copa de vino tiene una historia detrás.

Para abrir apetito, probamos unas Tostas de humus de remolacha, la deliciosa mantequilla ahumada y los panes de Pandelirio que nos acompañaron toda la comida.

El Puerro confitado con salsa de romesco y aceite de oliva virgen extra fue nuestra primera opción. Un bocado suave, tierno y muy bien tratado que acompañamos con un sorprendente vino naranja natural elaborado en Castilla-La Mancha por Elías López Montero con moravia agria y albillo real. Acidez, frescor y fácil de beber, perfecto para empezar.

A continuación, Pilar sugirió probar uno de esos vinos que no se olvidan. Homenajeando a su tierra natal, la bodega también cuenta con algunas referencias argentinas de primer nivel como este Luca, un vino blanco chardonnay fermentado en barrica y procedente de la zona del Valle de Uco. Sin duda, una joya de vino (también disponible por copa) que acompañó a un sabroso Pisto de verduras con huevo a baja temperatura y velo de papada ibérica. Pruébalo sí o sí.

Seguimos con las verduras, esta vez, una Coliflor espaciada al horno, bechamel de cúrcuma, boniato con siracha y ralladura de lima. En este plato el maridaje fue un éxito total: un Petril, con uva Pedro Ximénez de Montilla-Moriles que potencia y acompaña los sabores de las especias y el ligero picante del plato. Estupenda combinación.

El siguiente vino fue un XF Sierra Cantabria, un vino rosado que rompe con mitos y clichés, perfecto para un plato sorprendente y poco habitual como son los Chipirones (muy tiernos) en su tinta con sobrasada de Mallorca, arroz negro y alioli.

Nos insistieron en probar el Mini brioche de rabo de toro con cebolla caramelizada y manzana verde, y vaya, para repetir una y dos veces. Este bocado lo armonizamos con la mineralidad del estupendo Guímaro de Ribera Sacra 2020.

El último principal fue el Lomo bajo de vaca de la Sierra de Guadarrama con patatas rústicas, acompañado de El Enemigo 2019.

Cerramos con dos postres caseros, la Tarta de queso (con puntito de azul), y el Flan de huevo con un ligero toque de canela que destacó por su cremosidad. Como no podía ser de otra manera, Pilar volvió a encandilarnos con una reliquia a punto de desaparecer: un Foundillón Reserva 1978, un vino de uva monastrell, de crianza oxidativa y elaborado tradicionalmente en Alicante. Un vino de postre que estuvo muy de moda entre la aristocracia europea y que te recomendamos probar en tu próxima visita.

Sin lugar a dudas, Vinology es un wine bar con vinazos de primer nivel y donde también se come muy bien. La carta de vinos invita a descubrir a los que empiezan a curiosear en el mundo del vino y supera las expectativas de los que ya saben lo que quieren. ¿Otro punto a favor? No hay encorsetamientos, a Vinology se va a disfrutar, sin etiquetas.

En esta nueva fase con carta de comida, Vinology se abre a un público disfrutón con una carta de producto sin complicaciones pero efectiva y maridajes muy personalizados gracias a un potente equipo de sala.  Como es lógico, el ticket medio puede variar mucho dependiendo de las ganas que tengas de probar. Este gran homenaje estuvo en los 100 euros/cabeza, pero también puedes salir a bastante menos sin tanto plato y con menos medias copas. Avisamos, en uno de esos lugares en los que apetece alargar la sobremesa infinito.

Aquí puedes ver su web, o aquí seguirles en Instagram.

C/ Conde de Aranda, 11.

Suscríbete AQUÍ a nuestra newsletter para que te enviemos al mail, cada semana, todos nuestros planes y recomendaciones gastronómicas.

Sandra

Periodista made in Madrid. Enamorada del chocolate y del café. Como con los ojos y odio las calorías. Muy fan del salmón. Busco tesoros culinarios.

Deja un comentario

Suscríbete a
nuestra newsletter

Déjanos aquí tu email y te mandaremos un correo a la semana con todos nuestros planes gastronómicos recomendados.

error: ¡Vaya! Nuestro contenido está protegido