Esta semana nos acercamos a los alrededores del Santiago Bernabeu (C/ General Perón, 36) para visitar el restaurante peruano del que todo el mundo habla ahora mismo, y con razón. Me refiero a La Mar.
Se trata del esperado regreso de Gastón Acurio, el chef que puso la gastronomía peruana en el mapa internacional (y que lleva décadas expandiéndola por todo el mundo).
Ahora, después de conquistar Lima, Miami, São Paulo, o Dubai, Acurio ha desembarcado en Madrid. Y lo ha hecho a lo grande, con la promesa de hacernos viajar a la costa del Pacífico sin movernos de Madrid, y de convertir a La Mar en el mejor peruano de la ciudad.

Un restaurante muy amplio, y dividido en dos zonas (una primera con mesas altas y algunas bajas, y una sala principal junto a la cocina y la barra de elaboraciones en frío) es el escenario en el que el chef limeño Héctor Tapia, formado en las trincheras de la cocina de Acurio, ofrece un recetario principalmente marino en una carta bastante extensa, de esas en las que cuesta mucho elegir.
Desde Piqueos del mar, Piqueos Nikkei, Causas o Tiraditos, hasta platos a la Brasa y al Wok, pasando por supuesto por los reyes de la carta, sus Ceviches. Tremendos (ahora te cuento).
Empezamos con su Ostra nikkei, con ponzu de rocoto ahumado y chalaquita amazónica, y unos espectaculares Wantacos, con tartar nikkei de atún rojo y aguacate de wasabi.

Le siguieron los Chupe Dumplings, rellenos de gamba y cerdo, bañados en salsa de chupe nikkei (imprescindibles en tu visita a La Mar), y las Conchitas La Mar, con espuma de parmesano, ajo frito y ralladura de lima.

Después, dos ceviches con nivelón. Ceviche Nikkei, con atún rojo, pepino, aceite de sésamo y una adictiva leche de tigre nikkei; y el Ceviche Limeño, el clásico, con corvina, camote, choclo, ají limo y leche de tigre.


También quisimos probar algo de su sección de tiraditos, con el Tiradito Bachiche, con pulpo, conchas, aguacate y salsa acevichada con albahaca (para tirarse a una piscina entera).

Y acabamos con el clásico de los clásicos en la cocina peruana, el Lomo Saltado Criollo, con solomillo de vaca, papas amarillas peruanas, acompañado de arroz con choclo. Tras probar este Lomo saltado, los demás que hemos catado quedan relegados a un segundo plano.

De postre, probamos dos. Flan de dulce de leche, y una bolita de Helado de Lúcuma, ambos muy notables también.

A pesar de su corto recorrido (apenas unos meses operativos en la capital) todo en el restaurante La Mar funciona, desde su atento personal en sala, hasta sus cócteles, y por supuesto todo lo que probamos. Los Wantacos, los ceviches, los dumplings, el Lomo saltado… aquí te vas a encontrar una celebración del mar, del sabor y de la auténtica cocina peruana. No es barato, eso está claro. El ticket medio ronda los 60€, dependiendo de si te animas con cócteles (spoiler: deberías), pero ojo, porque desde mi punto de vista estamos hablando del mejor peruano de la cuidad. Cuando vayas, saldrás con ganas de volver al día siguiente. Ya me contarás.
En este enlace puedes ver su web, y aquí seguirles en Instagram.
C/ General Perón, 36.