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Si te gusta la cocina mexicana de calidad, estás de enhorabuena. De hecho, todo Madrid debería estarlo, porque esta semana te traemos una novedad que con apenas 15 días de rodaje nos ha impresionado, el nuevo restaurante del chef Federico Rigoletti en Madrid, Ticuí.

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Tras conocer a su predecesor, Puntarena, sabíamos que con este recién inaugurado proyecto íbamos a disfrutar, pero para nuestra sorpresa, la cosa ha ido incluso más allá.

En Ticuí han logrado la perfecta armonía entre gastronomía, mixología, diseño y arquitectura (by Arquitectura JsA), todo ello con auténtica esencia mexicana.

El espacio, donde su gran cocina vista llama la atención, está lleno de detalles que rezuman autenticidad (la mayor parte de los materiales los han traído desde México), en su propuesta coctelera mandan los tequilas y mezcales, realmente muy bien integrados, y en relación a su carta, es más bien corta (no tiene nada que ver con la de Puntarena), y según le echas un ojo, «apetece uno de cada».

La carta está dividida en tres secciones. Entrantes fríos, entrantes calientes, y principales (apenas 4 platos), con una buena selección tanto de pescados como de carnes. Apunta, todos los platos están pensados para compartir, de hecho de algunos de ellos se puede pedir media ración, y muchos vienen acompañados de unas buenísimas tortillas de maíz que elaboran a diario y cocinan en un comal. Ya mismo te contamos lo que pedimos.

Empezamos con dos cócteles, no dejes de hacer lo mismo. Don Juárez (una versión del Negroni, elaborado con mezcal), y Vuela Vuela (versión del Paloma, con Tequila Maestro Dobel).

Y según nos los estábamos tomando, vinieron a la mesa con sus 5 Salsas caseras. En orden de menos a más picante: Cremosita, Borracha (pasilla con cerveza), Salsa verde clásica, Chile morita con tomatillo tatemado, y la más potente, la de Habanero con piña.

Le siguieron dos entrantes fríos, ambos de 10. El Kampachi (parecido al pez limón) servido flambeado y en un corte grueso, con salsa de chiles tatemados y sésamo, ponzu y manzana verde, y la Dorada curada en sal, azucar y sake, con emulsión de yuzu y hoja de shiso, huevas de trucha y brotes de cilantro.

Después, los Tacos de Salmón, marcado a la plancha (crudo por dentro), con salsa teriyaki, foie y puntos de guacamole. Como te explicaba antes, las tortillas las hacen a mano en su propio comal, la diferencia es sustanciosa.

Y la Birria de lengua de Wagyu, cocinada a fuego lento, con muchas especias, y sellada para que quede crujiente, servida con jugo de la propia cocción. También viene acompañado con tortillas para que te prepares tú los tacos que quieras.

Finalmente, dos principales. Un espectacular Pescado tatemado (lo tienen en media pero este era el grande, para 4 personas), que preparan allí mismo en mesa.

Y el Pork Belly (panceta) a baja temperatura, con muchas especias, salsa de chile, sésamo, trufa, limón, y hojas de menta y cilantro. También lo acompañan con tortillas para darle a los tacos. Sin duda, uno de los hits en la carta de Ticuí.

Acabamos con dos postres, también a muy buen nivel y con mucho espíritu mexicano. La Cocada, milhojas de coco con cajeta (como el dulce de leche), acompañado de helado de Idiazabal, frutos rojos, mousse de cajeta  y tierra de leche quemada; y el Flan de camote, con Ron Pope, ganache de chocolate blanco y una galleta con puntos de aceite de naranja.

Enorme experiencia en Ticuí. Este nuevo proyecto nace para representar las raíces mexicanas, a la vez que imprime un interesante toque contemporáneo. Es una propuesta llena de sabor, calidad y autenticidad, un viaje al Pacífico mexicano sin salir del centro de Madrid, que desde ya se nos antoja imprescindible si te gusta la gastronomía mexicana. Por citar algunos platos para el recuerdo, su Pork Belly, el Pescado tatemado, el Kampachi, los Tacos de salmón (con tremendas tortillas caseras)… Está todo pero que muy bueno. El ticket medio rondará los 65-70 euros/persona. Ya nos contarás.

Aquí tienes su web, y aquí mismo puedes seguirles en Instagram.

C/ Cedaceros 6.

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David

Buena dentadura, estómago de hierro, casi dos metros y un metabolismo maravilloso... una máquina de comer. Alguien tiene que hacerlo, así que como y bebo como loco para después contártelo y que vayas a tiro hecho.

2 Comentarios

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