Ya te lo adelantamos en nuestra agenda gastronómica (si no la sigues semanalmente, deberías), teníamos un nuevo restaurante en el radar. Un proyecto con raíces argentinas, influencia mediterránea, y espíritu caribeño, casi nada. Tras una primera visita, esta semana te recomendamos el restaurante Lina.
Tras años de experiencia en hoteles Relais & Châteaux y varios restaurantes con estrella Michelin (Ramón Freixa Madrid o Atrio entre otros), el chef Patricio Massimino (junto con su hermano Diego) homenajea con este restaurante a su abuela Lina, creando un espacio acogedor con apenas 11 mesas, donde te harán sentir como en casa, y donde vas a comer realmente bien.

Su carta nos ha gustado mucho. Se compone de tres secciones, Raíces, Esencia y Recuerdos. Aquí no vas a encontrar platos manidos, sino todo lo contrario. Mucha personalidad y muchas influencias en un original mestizaje, que hemos podido comprobar que funciona muy bien. Se podría decir que Argentina, el Mediterráneo y el Caribe conviven dentro de cada plato en Lina.

Primero un aperitivo, Crema de calabaza con espuma de queso San Simón, y una espectacular mantequilla con muy buen pan calentito.
Y después ya empezamos con el Pez Limón (que montan en sala), un tartar de de pez limón sobre crema de anacardo tostado, yema de corral, caviar cítrico y granos sulfados; y el Huevo Cobarde, huevo a baja temperatura (de Cobardes y Gallinas) en el fondo, con espuma de patata rustida, guanciale ibérico hecho en casa y corteza suflada.

Seguimos con Vieiras Barbados 2016, uno de los platos que más nos gustaron en el restaurante Lina. Royal de coco, crema de calabaza asada al rescoldo, y crujiente de leche de coco.

Y de nuevo, otra técnica distinta, y otro plato para el recuerdo. Escabeche de Lina, berenjena japonesa en escabeche ligero de cítricos, hummus de semillas de girasol, cebollitas encurtidas, reducción de miel de caña y ron añejo.

Costilla de angus 16 horas, con cremoso de eddos, zanahoria ahumada y encurtida, y demi-glace de ternera y tamarindo. Pura mantequilla, tienes que pedirlo en el restaurante Lina.

Acabamos la fiesta con el Arroz meloso de cebolla y sepia, con codorniz rellena y alioli de tomillo limonero.

Finalmente dos postres, Sopa fría de chocolate blanco con mango y maracuyá, y el Membrillo con ruibarbo y cremoso de mascarpone.

Lina es una de esas joyitas que hace mucha ilusión descubrir, y no tengo ninguna duda de que les va a ir muy bien a los hermanos Massimino. En este bistró, que huye de toda etiqueta, todo está pensado para el disfrute. Por un lado en sala lo bordan, y por otro, de cocina salen platos (muchos pensados para compartir, así que ya sabes) que emocionan, donde manda la originalidad, el sabor, las texturas y el equilibrio. Mención especial para las Vieiras, el Pez Limón, el Escabeche de Lina, y la Costilla de Angus. El ticket rondará los 50 euros/persona, compartiendo y comiendo muy bien. Como otros muchos clientes según nos cuentan, salgo con ganas de volver lo antes posible.
Aquí tienes la web del restaurante Lina, y aquí su Instagram.
C/ Fernando el Santo, 25.