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Sí, si las novedades siempre van guiando nuestros pasos gastronómicos, pero hay que reconocer que hay restaurantes que son como fondos de armario, que no pueden faltar, y el restaurante Kulto desde hace varios años es uno de ellos.

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La casa de comidas del chef y propietario José Fuentes es difícilmente «etiquetable», pero ni falta que hace, porque aquí vas a poder encontrar desde el famoso atún rojo y la cocina gaditana que tanta fama le ha dado, hasta sabrosísimos platos de verduras, legumbres, o incluso platos tan madrileños como los callos o la oreja (en este caso, brava), todo ello con guiños tanto a nuestro querido Mediterráneo como también a Asia.

La carta de su zona de barra (también tiene una sala en la planta de arriba) que fue donde comimos, está dividida en esta nueva etapa en: Lo mejor de la Barra de Kulto, con muchos hits como su Saam de tortillita de camarones estilo vietnamita, el enorme Pepito de Kulto (locura máxima), o su Satay de atún a la brasa; Del Huerto, con novedades como su Pimiento chocolate asado, o el Puerro asado a la brasa; Tradición o Morir, con un gran Hot Pot picante con gamba blanca, la Fideúa, o los anteriormente citados Callos; y Del Mar y la Tierra, Tartar de atún, Mollejas de ternera, Steak tartar… Es un suma y sigue, en Kulto apetece absolutamente todo.

Como siempre, pasamos a contarte, plato a plato, lo que probamos en esta visita a Kulto.

Empezamos con su Saam de camarones fritos acompañados de una salsa agridulce de pimiento rojo, que se come en plan «taco», con la lima y la salsa por encima, envuelves y adentro. Flipas. Y después un bocadillo que es una auténtica maravilla, el Pepito de Kulto, láminas de vaca rubia madurada, sobre pan cristal, pimientos verdes, salsa de habanero y lascas de queso payoyo. Muy posiblemente, de los mejores bocatas que hemos probado en los últimos años.

Después le atacamos (también a modo Saam) a su jugosísimo Satay de atún, que recuerda a la mítica brocheta tailandesa de pollo, pero con el punto diferencial, marca de la casa, del atún a la brasa.

Pasamos a otra barbaridad, la Oreja de cerdo «brava brava», extra crujiente, con salsa brava y salsa de habaneros tatemados. En esta ocasión la tradición madrileña se junta con México, en cada adictivo bocado.

Para tocar todos los palos de la carta de Kulto, nos animamos también con dos verduras, según explica Fuentes «se tratan de platos de verduras incluso para los que no son tan fans de las verduras». Probamos su Puerro asado a la brasa, con almendras, limón y botarga, y su Pimiento chocolate asado lentamente, ahumado y aliñado, acompañado de atún curado.

De su sección de Tradición o morir, pedimos el Hot Pot picante de gamba blanca de Huelva, con setas, algas y huevo escalfado (de Cobardes y Gallinas), y la Fideuá salteada al wok con puntillitas y gamba blanca.

Acabamos con «Del Mar y la Tierra» con un también brutal Steak tartar de vaca retinta madurada, con tuétano tostado.

De postre, el Lemon Pie, también ya un clásico en Kulto. Nota, en el interior hay sorpresa «madrileña».

Para repetir, y repetir sin parar. Si te dejas llevar en Kulto, y pides platos de cada sección de la carta (mejor todo para compartir), aquí vas a disfrutar de lo lindo. El chef José Fuentes afronta esta nueva etapa con seguridad y consistencia, bordando cada sabor, acertando con cada mezcla. Con la incorporación de las verduras, la propuesta se redondea al máximo.

Hay muchos hits, pero imprescindibles podrían ser el Pepito de Kulto, la Oreja, el Pimiento chocolate, el Hot Pot y el Steak Tartar. Con un ticket que rondará los 40 euros/persona (a nosotros se nos fue la mano pidiendo, pero todo sea para luego contártelo) hablamos de uno de lugares donde más hemos disfrutado últimamente.

Aquí puedes ver su web, y aquí mismo seguirles en Instagram.

C/ Ibiza, 4.

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David

Buena dentadura, estómago de hierro, casi dos metros y un metabolismo maravilloso... una máquina de comer. Alguien tiene que hacerlo, así que como y bebo como loco para después contártelo y que vayas a tiro hecho.

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