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Si sueles prestar atención a nuestra agenda gastronómica semanal, sabrás que hace poco ya te hablamos de Chispa Bistró, comentando que era una de las aperturas más sonadas para este otoño. Nos ha faltado tiempo para ir a conocerlo, y sin duda lo confirmamos, va a dar mucho que hablar. Te contamos por qué.

Al frente de este proyecto (ubicado en el barrio de Chueca), se encuentran los chefs Gabriel Sodré y Juan D´Onofrio, brasileño y argentino respectivamente, con largo recorrido en casas de la talla de El Celler de Can Roca, Enigma, Santceloni, o Mina, por citar algunos, y cuentan con la inestimable ayuda del sumiller Ismael Álvarez (ex Nerua, Bilbao) en la sala, quien hace que la experiencia en este bonito bistró sea incluso más redonda.

En cuanto a su propuesta gastronómica, podríamos decir que es mejor no etiquetarla, ni falta que hace, pues tocan muchos palos y muy acertadamente. En su carta (bastante corta, cosa que muchas veces agradecemos) vas a encontrar elaboraciones con productos de aquí, pero también de otros muchos orígenes, y técnicas que nada tienen que envidiar a grandísimos restaurantes de alta cocina.

¿Un posible hilo conductor?, podría decirse que el continente asiático y el mar Mediterráneo, así como buenos fondos, el humo, fuego y fermentos rondan en prácticamente todos los platos que probamos, al menos en esta primera visita.

En una gran cocina abierta, Juan y Gabriel hacen de las suyas en cada plato, y en un bonito y cuidado espacio de sala, Ismael lo propio con los vinos (déjate sorprender, vas a flipar). Según te sientas, ya tienes la sensación de que el disfrute en Chispa Bistró te va a llegar por muchos lados.

La carta está estructurada en cuatro bloques, la primera es la parte de los platos fríos, la segunda de los platos calientes, después los quesos (by Poncelet), y por último los imprescindibles postres de Chispa Bistró.

Aquí todo está muy pensado para compartir (fue lo que hicimos entre dos), y también para que puedas elegir si quieres o no quesos, y si los quieres de postre, de pre postre, o entre alguno de los platos anteriores. Como decía antes, fuera encorsetamientos, aquí se viene a pasar muy buen rato, y a comer pero que muy bien. Ya mismo te contamos ya lo que pedimos.

Empezamos con sus Gambas curadas en sal ahumada, con leche de tigre, crema de maíz y mazorcas tostadas. Producto y texturas top, y como prometen, muchas partes del mundo en cada bocado.

Después, otro de los fríos, su Tataki de atún, con sandía a la brasa con cinco especias chinas y jugo de remolacha. Un auténtico espectáculo la sorprendente combinación de estos sabores.

Entramos en los calientes con los Cappelletti de chipirones, con dashi de setas y piel de tomate, ikura, uvas frescas y alga codium. En esta ocasión, Italia, España y Japón se dan un buen abrazo.

Seguimos con el Pastrami curado en café y pimientas, acompañado de puré de tupinambo y jugo de osobuco. Nos cuentan que es un best seller en Chispa Bistró, y no nos extraña para nada, de los mejores pastramis que hemos probado por aquí.

Y por último, un fuera de carta (si lo tienen no dejes de pedirlo), el Jarrete de cordero neozelandés, puré de apionabo y demiglace de cordero.

En cuanto a los postres, avisamos… es importante, deja hueco. Primero, el Tartar y helado de mango, hinojo, yuzu y wasabi y hojas de shiso caramelizadas, y después, cayó su Mousse de chocolate y aceite de oliva, frambuesa, panacotta de champiñones, oliva negra y crujiente de frambuesa. Ambos realmente buenos, cada uno con lo suyo, el primero refrescante y cítrico, y el segundo más contundente. Ambos también con muy buen nivel.

Nos hemos llevado una gran alegría con Chispa Bistró. Es una suerte que en Madrid se estén abriendo proyectos tan interesantes como este. Su cocina tiene personalidad propia, y esto es algo que igualmente hay que agradecer.

Esa inteligente mezcla de productos y sabores del mundo imprime un carácter en los platos hace que cada bocado sorprenda. En este precioso bistró hay hits (siempre pensados para compartir) tan maravillosos como el Pastrami, el Tataki de Atún, o sus sorprendentes Cappelletti de chipirones, postres de gran nivel, y la compañía en sala de Ismael Álvarez bordándolo tanto en su atención como con su selección de vinos para acompañar cada elaboración. Todo suma en positivo. Con un ticket que rondará los 60 euros por persona, estamos sin lugar a dudas ante una de las aperturas más potentes del año en Madrid. Nos quedamos con ganas de volver a probar los platos que nos faltan, ¡lo haremos!

Aquí puedes ver su página web, o seguirles en el perfil de Instagram de Chispa Bistró.

C/ Barquillo, 8

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David

Buena dentadura, estómago de hierro, casi dos metros y un metabolismo maravilloso... una máquina de comer. Alguien tiene que hacerlo, así que como y bebo como loco para después contártelo y que vayas a tiro hecho.

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