Después de salir encantados de nuestra visita a Ancestral hace unos meses, teníamos pendiente conocer a su hermano pequeño. Y la verdad es que Brassafina nos ha parecido una dirección muy recomendable para quienes disfrutan compartiendo platos de mucha calidad, pero sin la formalidad de un gastronómico.
Detrás del proyecto vuelven a estar Víctor Infantes y Saúl González, que han trasladado ambos restaurantes a una espectacular finca en Pozuelo de Alarcón. Mientras Ancestral ocupa la planta superior, Brassafina apuesta por una cocina mucho más desenfadada, con una carta pensada para pedir varias cosas al centro, una terraza donde se está de lujo y un plus que este mes se agradece especialmente: permanecerá abierto durante todo agosto.
Si eres de los que se quedan en Madrid estos días, apunta este sitio. En apenas 15 minutos desde el centro estás allí, aparcas prácticamente en la puerta (tienen parking propio), y parece que te has escapado bastante más lejos de lo que realmente estás.

La brasa es el hilo conductor de toda la carta. Carnes, pescados y verduras pasan por el fuego, conviviendo con varios platos muy de taberna que invitan a pedir, compartir y seguir probando cosas. Además, cuentan con huerto propio, así que parte de las verduras recorren apenas unos metros antes de llegar al plato. Son esos detalles los que terminan dando personalidad al proyecto. Te cuento lo que pedimos.
Empezamos con unas Croquetas de jamón ibérico de bellota, tremendas (solo esto justifica la visita).

Y después Mejillones en escabeche, plato ganador del premio al mejor escabeche en 2023; y Steak tartar de picaña.

Aguacate a la brasa, con pesto de anacardo tostado y pico de gallo, y una maravillosoa Alcachofa confitada con espuma de huevo frito. No te olvides de pedirla.

Seguimos con el Pulpo a la brasa con espuma de maíz tostado y curry verde. Desde mi punto de vista otro de los musts en Brassafina.

Y acabamos por todo lo alto con la Chuleta de bellota Joselito, acompañada de pimientos en horno de leña, y unas adictivas patatas fritas.

El postre también nos gustó mucho, una Tarta de limón con crocante de anís y sorbete de limón.

Brassafina nos ha parecido una de esas direcciones que funcionan especialmente bien cuando te juntas con amigos o familia, y la idea es compartirlo absolutamente todo. Producto top tanto de su propio huerto como de diferentes proveedores, buena brasa, un entorno muy agradable, y una terraza fantástica para el verano (ya sabes, todo agosto seguirá abierto). Nuestros favoritos fueron la alcachofa, las croquetas, el pulpo y la chuleta de cerdo. El ticket medio ronda los 60 euros por persona, dependiendo de cuánto os vengáis arriba. Para repetir una vez al mes fácil.
Aquí tienes su web, y el Instagram de Brassafina.
C/ Saliente, 2 (Pozuelo de Alarcón)