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Desde que abrió sus puertas, en noviembre del año pasado, teníamos pendiente la visita a este pequeño restaurante de cocina vasca “actualizada”. La semana pasada nos acercamos a la zona de Conde Duque para visitar Amets (sueño en euskera).

En su nueva casa, el chef Diego Sánchez, formado en el Basque Culinary Center, apuesta por unir su aprendizaje en diferentes partes del mundo (Remigio, Zaranda o Piazza Duomo en Italia, entre otros), con sus orígenes vascos, en una selección de platos de autor, con una buena dosis de originalidad, pensados para compartir.

La carta de Amets es más bien corta (rotatoria, cada mes la cambian por completo), y está llena de productos sostenibles y de proximidad, como Sapiens (Madrid) para las verduras, carnes de Guadalix y Ávila, o pescados capturados de forma sostenible en la cosa norte. Todos ellos elaborados con técnicas y pinceladas de muchas y diversas partes del mundo, Perú, Filipinas, Tailandia, o Japón, entre otros.

Platos donde la temporada, así como los fondos y el sabor que estos aportan son los protagonistas. Así, los Guisantes braseados, la Alcachofa a la parrilla, o el Rape en alga nori con una espectacular reducción de bouillabaisse, son buenos ejemplos de esta premisa que tan clara tiene Diego Sánchez en su carta de este mes.  Ya mismo te contamos lo que pedimos en Amets Gastroteka, toma nota.

Empezamos con dos de sus entrantes, la Gilda Amets, una particular versión de este clásico vasco, y Creme Brulee de calabaza, con crema agria y semillas de la propia calabaza. Solo por estos dos bocados ya merece la pena acercarse a Amets Gastroteka.

Seguimos con la Alcachofa a la parrilla, con puré de tupinambo, y aire de mahón curado.

Y de su sección de principales, optamos por el Rape en alga nori, con reducción de bouillabaisse, pan de gambas, y alioli de ajo asado y miel.

El Ravioli abierto de setas de temporada, con yema de huevo y una adictiva espuma de champiñones.

Y la Txuleta a la parrilla, con brioche de rabo de toro, y texturas de chirivía.

Acabamos con dos postres. Por un lado La oveja y la abeja, su versión de la mítica cuajada, con miel artesanal y nueces garrapiñadas, y Viento de mandarina, con bizcocho de mandarina, gel de mandarina, ganache de avellana y algodón de azúcar. Realmente buenos ambos, muy buen final para esta primera experiencia en Amets.

Hemos disfrutado en Amets Gastroteka. Estamos ante un proyecto con mucha personalidad (dista mucho de los conceptos clónicos que tanto abundan en la capital, cosa que se agradece), donde todo está muy cuidado, y donde el chef Diego Sánchez deja patente su experiencia en grandes casas, tanto a la hora de su elección de productos, como en lo referente a conjugarlos acertadamente. Muy buen fichaje en la zona de Conde Duque (junto con otro fichaje reciente, Nacha), que con un ticket que rondará los 50 euros/persona, se me antoja una visita obligada para todos los amantes de la cocina vasca en formato actualizado. Ya nos contarás.

Aquí tienes su web, y en este enlace puedes seguirles en Instagram.

C/ Limón, 15.

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David

Buena dentadura, estómago de hierro, casi dos metros y un metabolismo maravilloso... una máquina de comer. Alguien tiene que hacerlo, así que como y bebo como loco para después contártelo y que vayas a tiro hecho.

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