El proyecto que te recomendamos esta semana dista mucho, y por muchas razones, de lo que entendemos normalmente por «restaurante gallego» en Madrid, aunque lo es, y con mayúsculas. Es la propuesta que desde el diciembre pasado ha trasladado a nuestra ciudad el chef Iván Domínguez. Te hablamos del restaurante NaDo.

Anuncios

En este peculiar restaurante no vas a encontrar una separación física entre la cocina y la sala, pues comparten ambas el mismo espacio (solamente un pequeño reservado es independiente). De hecho, para llegar a las mesas, el cliente tiene que pasar necesariamente por la cocina. No es ni cocina abierta, es cocina al desnudo… La verdad es que poder verles en acción en todo momento con tan solo un giro de cabeza, es todo un espectáculo.

La propuesta del restaurante NaDo es tan (aparentemente) sencilla como efectiva. Iván Domínguez y su equipo nos ofrecen un viaje de la Galicia atlántica hasta las zonas del interior del país mediante una carta que cambia a diario, en función del mercado y la temporalidad, pero donde siempre manda la tradición, eso sí, con el sello «de autor» de este gran chef en cada bocado.

Empezamos con una serie de pequeños aperitivos en forma de viaje desde Coruña a Madrid. Por orden, Corvina curada en codium (Coruña), Cremita de Queso San Simón empanada en castaña seca (entre Coruña y Lugo), Cachola (cabeza de cerdo) salada y ahumada, con tostada de pan de centeno al vapor y acabado en brasa (entre Galicia y Castilla), Consomé con achicoria y piñones (Segovia), y por último, Patatas con «boquerones» (Madrid).

Y mientras, vamos haciendo una mención especial para sus panes, que elaboran ellos a diario en el restaurante. Una maravilla.

Continuamos con la Ostra (semilla danesa que se termina de cultivar en Galicia). con lámina de pan frito, lámina de padada, alga fucus, y unos puntos de verduras escabechadas.

Después, uno de los platos que más disfrutamos en NaDo. Sus Mejillones del puerto de Lorbé en escabeche muy suave de zanahorias, con licuado de zanahorias escabechadas y hojas de acedera.

Le siguieron las Alcachofas de Tudela, acompañadas de escabeche emulsionado y borraja.

Calamar afogado y berros, muy correcto, pero a pesar de ello muy posiblemente el plato que menos nos llamó la atención. Claro está, el nivel de los demás platos en NaDo es muy elevado.

Seguimos con los Garbanzos con callos de bacalao, cola de bacalao amarillo, todo esto emulsionado con fino, agua de tomate, licuado de pimiento, y brotes de espinaca ecológica.

Salmonete asado, con puré de apionabo, una salsa de sus propias espinas y perifollo fresco. Un plato que ha viajado intacto desde el NaDo Coruña.

Y acabamos con la Lamprea (estamos en la mejor temporada) a la bordelesa, hecha con su propia sangre y vino tinto, con acelga ecológica guisada.

Finalmente, dos grandes postres. Un Prepostre perfecto, refrescante y cítrico a partes iguales. Helado de merengue con limón.

Y espectacular el Flan NaDo, cocinado al vapor en vez de al baño María.

Sin lugar a dudas, tenemos la enorme suerte de contar con un restaurante de la talla de NaDo en Madrid. En esta casa vas a encontrar una cocina donde la tradición flirtea con la innovación, un viaje que protagoniza Galicia (con sus pescados y sus mariscos), pero que también te acerca a conocer otros productores y zonas. Todos los platos carecen de estridencias, son reconocibles, tocan la fibra, te emocionan. Vinos muy en sintonía (ojo a los que proponen ellos, proyectos de amigos enólogos pero con la etiqueta de NaDo), una sala más que agradable y atenta, y una experiencia global que merece mucho la pena.

Con un ticket medio que ronda (pidiendo a la carta) los 70 euros por persona, (tienen un degustación de 7 platos y 2 postres por 68 euros), es un destino fundamental para los amantes no solo de la tradición gallega, sino también de propuestas de autor donde todo está en su sitio, y donde el disfrute está asegurado.

Aquí puedes seguirle la pista más de cerca, aquí os dejamos su perfil del restaurante NaDo en Instagram.

C/ Prim, 5.

Anuncios
David

David

Buena dentadura, estómago de hierro, casi dos metros y un metabolismo maravilloso... una máquina de comer. Alguien tiene que hacerlo, así que como y bebo como loco para después contártelo y que vayas a tiro hecho.

Deja un comentario

Suscríbete a
nuestra newsletter

Déjanos aquí tu email y te mandaremos un correo a la semana con todos nuestros planes gastronómicos recomendados.

error: ¡Vaya! Nuestro contenido está protegido