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Hay que ver lo bien que sienta una escapada gastronómica de vez en cuando, y si es para conocer proyectos con la personalidad y el mimo con el cuidan todo en Coto de Quevedo, en Torre de Juan Abad (Ciudad Real), mucho mejor. Eso fue lo que hicimos el finde pasado. Salimos de allí encantados y con ganas de volver pronto.

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El chef José Antonio Medina, propietario de este bonito hotel rural (de tan solo 12 habitaciones), aprendió todo lo que sabe de su madre, gran guisandera según nos cuenta, y estuvo hasta los 30 años ofreciendo menús del día. Allá por el 2015 empezó a trabajar en conceptos más gastronómicos. En el año 2021, su equipo (los 13 vecinos de la comarca) y él se hicieron con la estrella Michelin, y en el 2023 con su primer Sol Repsol.

En su cocina nos encontramos toda una oda al territorio, al producto manchego, y sobre todo, a la caza. No olvidemos que estamos en un coto de caza, que de hecho, de octubre a febrero está cerrado para los cazadores.

Una sala llena de luz y con vistas al campo es el escenario perfecto para probar su Menú gastronómico Recuerdos y Memoria (100 euros/persona), un menú lleno de coherencia, de sabor a campo, de tradición renovada a la perfección, y también de muchos productos de caza, que te cuento ahora mismo plato a plato.

Empezamos por su llamado «Territorio y entorno». Tres embutidos hechos en casa, Cabezada de jabalí, Lomo de ciervo (curado 14 días) con pistacho de hierbas del campo, y Morcilla blanca de perdiz con panceta ibérica. Acompañado de un falso Negroni, perfectos para abrir boca en el Coto de Quevedo.

Seguimos con su versión de un Potaje de garbanzos, con setas y yemas de erizo de mar, y un Mousse de boletus, con polvo de boletus y láminas de champiñón.

Y terminando la primera parte del menú degustación, en su sección «Tradición», probamos tres excelentes bocados con la caza como protagonista: Pastela (pasta filo) de ragú de jabalí, Steak tartar de cierva con emulsión de mejillón, Crujiente de paté de perdiz roja; y acabamos un magnífico Buñuelo de queso manchego de la quesería Las Terceras (mételo entero en la boca, que estalla).

Ya en mesa (lo anterior fue en la sala de estar), y después de probar su mantequilla artesanal de leche de oveja, llegaron a la mesa los dos primeros platos de su sección «Huerta, Linde y Monte»: una Ensalada de perdiz roja del Coto con crema de verduras del escabeche, y huevas de esturión; y una emocionante Sopa de ajo, con lomos de conejo de monte y puntos de ajo negro.

Le siguió el Pato azulón de los montes de Toledo con lentejas (a su estilo), dados de foie, kumquat, y hojas de acedera.

El único pescado del menú, un soberbio Bacalao desalado, con salsa en pepitoria hecha con caldo de lubina, setas enoki, patata y gel de piparra.

Y retomando la materia carnívora, una secuencia de tres piezas maestras acompañadas de un tinto Piqueras VS 2018. Primero un  Lingote de cabrito manchego de la Finca Valbuena, adobado en salsa de ostras, acompañado de ajo negro, y chocolate blanco y coliflor.

Segundo, Lomo de cierva (por su carne más tierna que el ciervo) hecha al punto, con su propio jugo y arándanos, crema de boniato, arándanos, y dados de remolacha.

Y tercero, una soberbia Royal de liebre (36 horas de cocción), acompañada de gel de pasas, y trufa de la serranía conquense.

Acabamos con dos postres que mantienen al 100% el nivel de todo el menú en Coto de Quevedo. El primero un «prepostre», el Limón en texturas con merengue de remolacha y merengue tostado (con puntos de aguacate y gel de limón), y después un Cremoso de chocolate blanco, con vainilla, frambuesa en varias texturas y gel de mora.

Los clásicos Petit fours, una Gominola de miel y azafrán, Galletas de coco y de anís, y Trufas de chocolate con Baileys y otra de Chocolate blanco con coco y frutas del bosque, acompañadas por un tinto dulce, Néctar de Farruche.

Tras el menú, dimos un paseo por Villanueva de los Infantes (a unos 15 minutos en coche), cenamos en Origen, su restaurante más informal y también dentro del Hotel Rural Coto de Quevedo (no dejes de pedir sus croquetas, ni su increíble pisto), recientemente recomendado también por la Guía Michelin, e hicimos noche. Al día siguiente, tras un desayuno, nos volvimos a Madrid (2.30hrs).

Con Coto de Quevedo estamos ante una escapada gastronómica imprescindible para todos lo que estamos en la capital con anhelo de desconexión, de tranquilidad, y de probar un menú (100 euros/persona sin bebida) con muchos sabores del campo en elaboraciones elegantes, equilibradas y llenas de cuidado en cada aspecto. Tanto Jose como todo el resto del equipo te harán sentir como en casa, y con la absoluta necesidad de volver muy pronto. Hazme caso, merecen una visita lo antes posible.

Aquí tienes la web de Coto de Quevedo, y aquí puedes seguirles en Instagram.

Paraje Las Tejeras Viejas, 13344 Torre de Juan Abad (Ciudad Real)

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David

Buena dentadura, estómago de hierro, casi dos metros y un metabolismo maravilloso... una máquina de comer. Alguien tiene que hacerlo, así que como y bebo como loco para después contártelo y que vayas a tiro hecho.

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