Muchas veces nos empeñamos en etiquetar la comida que probamos, queremos encontrar un hueco para encasillarla dentro de ciertos parámetros para así tener claro lo que estamos catando, pero hay ocasiones en las que no solo es que no merezca la pena, sino que aunque lo intentes, tampoco encuentras la forma de hacerlo. La experiencia que te recomendamos esta semana no pertenece a ningún tipo de categoría preestablecida, ni mucho menos, se trata de una bestial mezcla de culturas, sabores y texturas, cuyo único nombre (y apellido) es el de un ex estrella Michelin, Samy Alí. Te hablamos de un pequeñísimo puesto dentro del gastronómico Mercado de Antón Martín, Doppelgänger.

No, no llegamos a visitar La Candela Restó (el desaparecido proyecto que mencionaba, que a los tres años de abrir consiguió la estrella). Error. Pero la buena noticia es que ahora, en el puesto número 44 de este mercado, ha abierto sus puertas el pasado mes de julio lo nuevo de este carismático chef. Un rincón con apenas una barra, unas pocas mesas altas y una baja en forma de «U», con cocina vista, sin camareros ni protocolos, donde Samy Alí da rienda suelta a su creatividad y la experiencia adquirida en sus viajes por el mundo, en una carta extra corta, pero llena de hits a un precio más que accesible.

En Doppelgänger van cambiando algún que otro plato cada semana, testeando lo que mejor funciona, pero tienen algunos que en principio no van a cambiar. La idea es que te sientes en la barra, abras el cajón que tienes debajo, saques cubiertos, palillos, y lo que necesites, te crujas el cuello y pidas toda la carta, como hicimos nosotros. Al ser corta, este es el rollo si quieres vivir la experiencia como merece.

Empezamos por un Gazpacho con espuma de Kimchi, el show empieza bien fresco, y bien spicy también.

Para acompañar, te recomendamos que pruebes una de sus Sodas Kombucha (hechas por ellos). Nosotros fuimos con una de ciruela y otra de huacatay.

Seguimos con el Tako Crunchy de gamba de Huelva emulsionada con aceite de sus cabezas, ajo, jalapeño y sisho. Dos bocados, ojos en blanco de gusto.

Más, Baozi del día, esta vez estaba hecho con una Velouté cremosa de pescado, cebolla pochada, queso Emmental, Comté y Abondance, y por encima una siracha casera de jalapeños y zumo de lima. De la vaporera a tu boca, explosión de sabores brutal. Samy Alí en estado puro.

Después, uno de los platos que más nos gustaron, el Kare de plátano. Banana de Costa Rica a la parrilla, curry japo (espectacular), e hinojo encurtido. Nos faltó comernos la cáscara, como Kevin Spacey en Kpax.

El Tamalito de cuello de cordero (basada en una receta mexicana). Masa de maíz y manteca de cerdo, con caldo de cuello de cordero, con aceitunas, todo ello especiado con clavo y cilantro.

Negui-ensaimada, una masa hojaldrada estilo ensaimada rellena de cebolleta, pimienta verde fermentada, jarabe de pimienta. Mojada en un caldo de jamón clásico en aceite de oliva. Según nos indican, despedazamos la ensaimada y mojamos. Auténtica locura.

Y acabamos la parte salada con Menchi Katsu, una fritura estilo japonés de un guiso de morcillo y morro de ternera, sus jugos reducidos y extra de cebolla. Por encima una salsa de pimientos rojos asados a la bilbaina, con teriyaki y aceitunas de Aragón semisecas.

De postres, su Donut Berlinés es ya un clásico en Doppelgänger, un donut a la parrilla, relleno de posos de sake, chocolate blanco y leche de soja reducida, con escamas de alga nori. ¿Sabes qué es la gochez hecha postre?, pues esto.

Y el Mole-cono, un cucurucho de mantequilla y trigo, relleno de melocotón a la mantequilla, y por encima, sorbete de cacao y mole poblano. Instrucciones sencillas, lo pones en el plato, rompes, mezclas, y adentro.

Acabamos con lo que llaman Candy Eléctrico, que no te vamos a desvelar lo que lleva… ya nos contarás qué te parece.

A pesar de la que está cayendo, Doppelgänger lo está petando, y con razón. En la cocina de Samy Alí te vas a encontrar atrevidas y sorprendentes combinaciones, llenas de matices, potencia, textura, gochez, y coherencia. Un auténtico viaje por todo el mundo, con el continente asiático y los productos frescos del propio Mercado de Antón Martín como protagonistas, que le pegará un buen revolcón a tu paladar. Aquí te vas a divertir lo que no está escrito, y vas a comer de lujo con elaboraciones que para nada distan de lo que te encontrarías en un buen restaurante gastronómico. Pide toda la carta, con algunos platos individuales y otros compartidos como hicimos nosotros, y con un par de bebidas el ticket rondará entre los 35 y los 40 euros. Un regalo para el nivelón y lo rico que se come en este pequeño-gran puesto, al que ya mismo estamos deseando volver a varios colegas. Te pasará lo mismo, ya verás. Aquí mismo puedes reservar mesa.

Por si quieres seguirles la pista más de cerca, aquí te dejamos el perfil de Instagram de Doppelgänger.

C/ Santa Isabel, 5 | Mercado de Antón Martín.

915 305 499

David

David

Buena dentadura, estómago de hierro, casi dos metros y un metabolismo maravilloso... una máquina de comer. Alguien tiene que hacerlo, así que como y bebo como loco para después contártelo y que vayas a tiro hecho.

Un comentario

  • Adin dice:

    Pues, el sitio nos encantó. Muuuy diference en concepto que La Candela, es un espacio intimo donde interactúas con todo el mundo – de cocina, de «sala» y con los demas gordos, eh, comensales. Una presentación sencilla, con grandes sabores. Y como hay dos turnos, la fiesta puede seguir después en otro sitio! We will be back!

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