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En Con el Morro Fino, el aperitivo es sagrado. Nada nos pierde más que un buen pincho, un tapeo y sí, unas gildas, que se han convertido en el nuevo pan de masa madre, el café de especialidad o la quesería gourmet; pero esperamos que, como estos conceptos, vengan para quedarse. En estos 15 sitios vas a tomarte un buen aperitivo, con vino, con vermut, con cerveza, con lo que quieras, y sin dejarte lo que te queda en la cuenta tras las fiestas. Solo emitimos una advertencia: será un aperitivo con sobremesa, porque no vas a querer salir sin probar “una más”. Apunta, son los mejores bares y tabernas para tomar el aperitivo y tapear por Madrid.

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La Gildería

Más gildas, más vermut y más recreaciones del Madrid de antaño en azulejos vintage y banquetas altas de aires retro. Sus creadoras, Cristina y Yajaira, querían crear algo distinto en La Latina, y lo revolucionario era crear algo de siempre en uno de los barrios más antiguos de Madrid. Las gildas llenan la carta de La Gildería con diferentes versiones, todas sabrosas, pero mira tras la barra la estantería de conservas, unos mejillones sobre patatas fritas de churrería o unos berberechos acompañan estupendamente al vermut Domingo que nos recuerda que todos los días pueden ser un domingo de “aperitiveo”.

C/ de Calatrava, 17.

 

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La Ardosa

Esta taberna que está siempre hasta los topes de parroquianos y peregrinos de su tortilla de patata, nosotros somos esos peregrinos y la incluimos entre las mejores tortillas de patata de Madrid. Ármate de paciencia y espera porque merece la pena probarla, eso sí, si te gusta poco cuajada. No es el único plato reseñable, las croquetas (de jamón, carabineros, rabo de toro, bacalao…) se merecen su sitio en nuestro ránking de mejores croquetas de Madrid. Huevos rotos, ortiguillas, brandada y una buena selección de salazones y conservas redondean el aperitivo en esta taberna.

C/ Colón, 13.

Casa Baranda

Una taberna histórica de Madrid, antaño con otro nombre que conserva el rótulo actual: “Antigua de Paco Manteca, 1919”. En Casa Baranda son especialistas en bravas (unas de las mejores de Madrid, como os contamos en este artículo) y tienen platos de toda la vida como los buñuelos de bacalao, los callos y su famosa tortilla poco cuajada y cremosa. Y mojama, y ensaladilla, y gambas al ajillo, y pinchos morunos, boquerones en vinagre… Todo el imaginario tabernero está en la carta de este bar que es un acierto cuando quieres algo de toda la vida y cuando quieres acertar con quien se deja llevar. Si te van los olorosos, tienen una selección de Palo Cortado, Amontillado

C/ Colón, 11.

Bar Trafalgar

Pasamos de una tasca de toda la vida a la elegancia de esta esquina de madera verde en la calle Alburquerque. En Bar Trafalgar se toma el aperitivo con un tapeo comedido y delicioso. Las raciones están cuidadas, no son enormes, pero la calidad y el sabor son estupendos. La tostita de anchoa con mantequilla ahumada lo demuestra, las alcachofas y hasta la ensaladilla, tan cotidiana, aquí la hacen deliciosa.

Y para quienes sean más fans del aperitivo a la italiana (de tarde y con su buena copa de lo que sea) la carta de cócteles es para mirarla con detenimiento aunque, posiblemente, acabes yendo a por el delicioso Margarita que elaboran.

C/ de Alburquerque, 14.

La Tarara

En la zona de Delicias abre este bar de barrio donde tomar desde el desayuno hasta la última caña de la noche. Y, entre medias, un aperitivo con vermut (tienen una buena lista de referencias) o con una caña y sus boquerones en vinagre caseros, la ensaladilla, el bacalao en aceite y pimentón o el planchadito de morcilla de Burgos, queso brie y cebolla caramelizada. También tienen uno en versión vegetariana. Es un bar de barrio que quiere aportar algo diferente haciendo lo que se ha hecho siempre: dar bien de comer para que el aperitivo sea gustoso.

C/ Áncora, 19.

 

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Merinas Bar y Ultramarinos

La zona del parque de San Isidro se está renovando con vecinos que llegan para habitar y aportar al barrio. En este caso, tres mujeres decidieron abrir un ultramarinos donde tapear y comer platos sencillos para compartir. Por eso, en su carta, para acompañar al vermut Chulapo o la caña, ofrecen desde mejillones en escabeche, quesos y embutidos italianos y ensaladilla a un taco de sardina ahumada con cebolla encurtida, guacamole, pico de gallo y mayonesa chipotle. Atención a los eventos que hacen de vez en cuando, con exposiciones de artistas independientes y sesiones de música en directo.

C/ Alférez Juan Usera, 42.

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Bar Manero

Tortilla, callos, ensaladilla, mejillones, berberechos… En Bar Manero hay que recordar que la cita era para el aperitivo y no para ponerse fino, pero se te van a ir los ojos por la carta. Acudimos hace tiempo, lo contamos aquí, y podemos seguir diciendo que este sitio es una referencia del aperitivo más sofisticado; tienen un apartado de caviar en la carta, a esto nos referimos. Pero que nadie se asuste, volvamos a la primera línea de este párrafo. tortilla, callos, ensaladilla, mejillones, berberechos, salpicón de sardinillas, croquetas, albóndigas… Quién le iba a decir a uno que podía comerse un caviar de altura y unas albóndigas en barra.

C/ Claudio Coello, 3.

Bareto

Una cervecería de siempre, donde puedes tomar la caña como gustes, pero apuestan por poner el codo en la barra. Ni vermutería, ni cervezas de especialidad ni nada tan singular, y a la vez sí, porque es una apertura reciente con ganas de hacerlo como siempre; los conceptos sencillos han vuelto para quedarse. Está en pleno Atocha, zona de turistas a la que este bar nutre sin convertirse en un “sitio guiri”. Caña y pincho de tortilla, o bravas, o flamenquines, ensaladilla, gazpacho, matrimonios, torreznos, pepito de ternera… Un aperitivo para salir redondo si además caes en el pepito de ternera o en el de milanesa en pan de cristal, eso es lo más moderno que se permiten.

C/ Atocha, 120.

La Violeta

De las cañas al vermut. La Violeta es una dirección imprescindible para los amantes del vermut. Tienen decenas de referencias y en barra te asesoran de cuál puede encajarte en función de tus gustos. El tapeo es muy sencillo: gildas, boquerones, montaditos, anchoas e ibéricos. Escueto y rico para acompañar unos vermut sin duda sorprendentes. Y en una ubicación estupenda para disfrutar de la terraza en los días de sol y acudir al mercado de Vallehermoso a terminar de llenar el buche.

C/ Vallehermoso, 62.

Hermanos Vinagre

Sitio del aperitivo por excelencia que, claramente, ha chiflado en Madrid porque rápidamente abrieron varias sedes en la capital. Como el nombre anuncia, aquí el vinagre es el protagonista en gildas, encurtidos y escabeches caseros (ojo a los mejillones, son una pasada). Hay que pedir una gilda, y los boquerones, pero mira más allá, que no pase desapercibida la oreja que cortan finísima y sirven supercrujiente, como unas chips. Y las bravas, sencillas, como tienen que ser. ¿Quieres saber más? Te contamos nuestra visita aquí.

C/ Cardenal Cisneros, 26. C/ Narváez, 58. C/Gravina, 17.

Hermanos-Vinagre-Madrid-Portada

Ostras Pedrín

Este sitio es para amantes de las ostras, podía parecer obvio pero lo recalcamos por si despista el juego de palabras. Lo ideal si te gustan, es pedir un vino blanco y unas ostras para abrir boca. Es un sitio para darse un capricho, pero qué capricho; la calidad es excepcional porque las ostras son de sus propios criaderos. Si no te van o quieren ampliar el picoteo, las conservas de zamburiñas, los ahumados, los salazones y las huevas componen una carta tan arriesgada como espectacular para un aperitivo-homenaje.

C/ Cardenal Cisneros, 39.

Gilda Haus

Es el nuevo punto de encuentro en Malasaña y le da a este barrio todo lo que ha pedido siempre: jaleo nocturno y tapeo. Gilda Haus lo han montado las mismas de La Gildería y sirven vermut preparado y tapeo que puedes tomar en las sillas de terraza metálicas que tienen dentro del local con aspecto e intención de garito de bailoteo.. Un bacalao con salmorejo, una vinagreta de pulpo, montaditos diferentes (asoma por ahí el kimchi) sobre la moqueta roja en la que se puede bailar hasta las tres de la madrugada los fines de semana. No es un garito, ni es un bar, ni una taberna, pero es todo a la vez.

C/ San Mateo, 6.

Arima

Ponzano sigue remando como calle del alterne gracias a sitios de siempre y vecinos innovadores como Arima. Una taberna vasca que recuerda la tradición para servirla a su manera. Recomendamos el vermut, tienen referencias de distintos puntos de España, con una gilda, a juicio del director de esta publicación “una de las mejores de Madrid”, como cuenta en esta visita. Para atrevidos, la gilda que reinterpretan en versión vanguardista y muy sorprendente. Además, el timbal de oreja, las croquetas de queso Stilton, merluza rebozada, steak tartar… Arima es un aperitivo de capricho.

C/ Ponzano, 51.

Bodegas El Maño

Ahora quizá suene porque Rosalía se puso fina y lo gritó a los cuatro vientos. Pero Bodegas El Maño era famoso a.R. (antes de Rosalía). Esta taberna del centro de Madrid tiene una ensaladilla estupenda, unas croquetas de jamón ibérico sabrosas, huevos rotos con zamburiñas, patatas bravas, torreznos de Soria… No vayas con hora, es el típico aperitivo que acaba en sobremesa.

C/ de la Palma, 64.

Bar Cruz

Es más conocido como “La casa de las navajas”. Está en la zona de El Rastro, así que si vas cuando se celebre este mercado vas a tener que esperar un buen rato. Pero si vas cualquier otro día, vas a disfrutar de un sitio castizo de oreja, boquerones fritos, bravas, calamares, chopitos, sardinas, pinchos morunos y, por supuesto, navajas. Con una cerveza bien tirada para que te acores en su barra metálica o en la terraza cuando asoma el buen tiempo. La zona de Cascorro siempre es un gusto al sol.

C/ de las Maldonadas, 1.

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María

Parece un topicazo pero puedo comer pizza en cantidades industriales, eso sí, de masa finita, que tampoco hay que abusar, y sin piña. Me entusiasma el café de especialidad y la tortilla de patata con cebolla y sin cuajar (no es negociable). Ojalá tuviera el metabolismo fantástico de David, pero a mí me hace pagar eso de comer como un pozo sin fondo, aun así lo hago y solo por vosotros, queridos.

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