Si hay algo que, después de todos estos años conociendo proyectos gastronómicos, valoremos por encima de cualquier otra cosa, es la autenticidad. Este concepto, que muchos anhelan pero que muy pocos consiguen y logran transmitir, es uno de los claros fundamentos de BarGanzo, un modesto «bar» que rebosa autenticidad con alma israelita en cada esquina.

Entras por la puerta, escuchas su música, le echas un ojo a su carta (escrita en una pizarra blanca), miras a la gente que está sentada en las mesas y observas que varios llevan kipás (el famoso gorro judío)… en seguida te das cuenta de que es de estos lugares que te transportan a su lugar de origen, en este caso, las calles de Tel Aviv. Y es que Tami Mizrachi y Aviv Mizrachi (ambos procedentes de Israel y sin experiencia anterior en restauración), han creado con BarGanzo, el proyecto más auténtico en cuanto a cocina 100% israelita que puedes encontrar en la capital.

Cuando les visites, no te esperes un local bonito, ni una decoración trabajada… nada más lejos. El proyecto de esta ex abogada (Tami) y este ex director financiero (Aviv) es un proyecto humilde y sencillo donde los haya, en que esta pareja ha puesto alma y corazón.

Una pequeña sala con apenas unas 8 mesas, y una cocina vista donde Aviv prepara cada plato al momento, son el escenario de este restaurante kosher (término que hace referencia a que sigue todos los preceptos judíos en lo que a su alimentación se refiere), que nos ha enganchado por completo. Su carta, dividida en Entrantes, Pitas, Hummus (5 tipos diferentes), y Sartenes, es de por sí una invitación a pedir «uno de cada», pero había que elegir. Estos platos fueron los elegidos.

Empezamos con un Falafel (al estilo israelí según nos cuenta Aviv, muy verde, con mucho ajo y cilantro) en plato, acompañado de hummus, ensalada israelí y cebolla en zumaque. Solamente con este plato, una persona ya podría comer perfectamente, porque tiene de todo, y es una ración bastante suculenta. Puedes pedirlo en plato, o en pan de pita. Ambas opciones son más que correctas.

Después, seguimos con una Ensalada israelí, con pepino, tomate, rábano, cebolla roja, cilantro, perejil, y mucho limón. Todo cortado muy pequeño, acompañado de tiernísimos garbanzos.

Luego, por recomendación de Aviv, su Berenjena asada, hecha al momento, con tahina amarilla y verde, tomate, cebolla roja y perejil. El sabor recuerda a una Baba Ganoush, por le rollo ahumado, pero con los aderezos de BarGanzo cobra un carácter muy especial.

El Hummus Barganzo, la estrella indiscutible de BarGanzo. Es muy diferente en textura e incluso en sabor al que estamos acostumbrados, y es a su vez, tal y como te lo vas a encontrar en cualquier puesto de comida en Tel Aviv. Es una especie de crema de garbanzos, con cebollas en zumaque, salsa tahina amarilla y tahina verde. Es creación de Aviv. Tiempo de elaboración en total, 3 días. Flipa.

Por último, otro de los platos que debes pedir en BarGanzo, la Shakshuka. Salsa de tomates, con huevo escalfado, tahina, perejil, y bien de pimentón picante y dulce. A fuego lento (5 horas), y como debe ser, servido en una sartén caliente como el infierno. Otro de los super hits de la casa.

Cuando acabamos, y Aviv nos contó la historia sobre cómo sus ganas de trabajar en España hicieron que estuviera 8 meses de pruebas incesantes preparando hummus de 2 a 3 veces al día, para conseguir así la receta final que preparan en BarGanzo, no nos lo podíamos creer. Parece que lleva haciéndolo toda la vida, porque de hecho es sin duda de los mejores que hemos comido nunca, y van unos cuantos. No en vano en su puerta reza aquello de «Redescubre el Hummus». Merecen visita por muchos motivos, por la calidad y la autenticidad de sus platos (no dejes de probar ni su Hummus, ni su sartén de Shakshuka), por sus precios super contenidos (el ticket medio rondará los 15-20 euros), y también por la generosa hospitalidad con la que te van a recibir Tami y Aviv en su casa.

Por si quieres seguirles la pista más de cerca, aquí tienes el perfil de BarGanzo.

C/ Colmenares, 13.

910 443 233

David

David

Buena dentadura, estómago de hierro, casi dos metros y un metabolismo maravilloso... una máquina de comer. Alguien tiene que hacerlo, así que como y bebo como loco para después contártelo y que vayas a tiro hecho.

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